pág. 2635
EVENTOS ADVERSOS GASTROINTESTINALES
ASOCIADOS AL USO NO PRESCRITO DE
OMEPRAZOL EN EL PRIMER NIVEL DE
ATENCIÓN: UNA REVISIÓN DE ALCANCE
GASTROINTESTINAL ADVERSE EVENTS ASSOCIATED
WITH NON-PRESCRIBED OMEPRAZOLE USE IN PRIMARY
CARE: A SCOPING REVIEW
Dayana Yamileth Aguilar Romero
Universidad Técnica de Machala.
Thalia Nectsay Vélez Pantoja
Universidad Técnica de Machala.
Julio Cesar Lojan Alvarado
Universidad Técnica de Machala.

pág. 2636
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i5.26146
Eventos adversos gastrointestinales asociados al uso no prescrito de
omeprazol en el primer nivel de atención: una revisión de alcance
Dayana Yamileth Aguilar Romero1
daguilar15@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0002-9956-4668
Estudiantes Medicina, Universidad Técnica de
Machala.
Machala – Ecuador
Thalia Nectsay Vélez Pantoja
tvelez5@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0002-1460-7244
Estudiantes Medicina, Universidad Técnica de
Machala.
Machala – Ecuador
Julio Cesar Lojan Alvarado
jlojan@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-5806-1928
Docente Titular Medicina, Universidad Técnica
de Machala.
Machala – Ecuador
RESUMEN
Objetivo: Sintetizar la evidencia científica disponible sobre los eventos adversos gastrointestinales
derivados del uso crónico no prescrito de omeprazol en el primer nivel de atención, identificando riesgos
clínicos y vacíos de conocimiento. Metodología: Revisión de alcance metodológica fundamentada en el
marco de Arksey y O’Malley y la declaración PRISMA-ScR. Se ejecutaron búsquedas sistemáticas en
PubMed, Scopus y Web of Science (2014-2026). Se incluyeron estudios observacionales, metaanálisis
y reportes de farmacovigilancia sobre adultos expuestos a inhibidores de la bomba de protones mediante
automedicación. Resultados: La exposición crónica genera hipoclorhidria iatrogénica, suprimiendo la
barrera bactericida fisiológica y propiciando disbiosis entérica. Se constató un incremento del
sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (odds ratio de 3,93) y una mayor susceptibilidad a
infecciones por Clostridioides difficile, Campylobacter y Salmonella. A nivel metabólico y estructural,
el uso superior a doce meses se asocia con malabsorción de vitamina B12, hierro y magnesio, así como
con hipergastrinemia reactiva y formación de pólipos de glándulas fúndicas. Conclusiones: La
automedicación con omeprazol en la comunidad constituye un factor de riesgo para morbilidad digestiva
e infecciosa. Resulta imperativo implementar protocolos estructurados de desprescripción y fortalecer
la educación sanitaria en atención primaria.
Palabras clave: Omeprazol; Inhibidores de la bomba de protones; Automedicación; Atención primaria
de salud; Microbioma gastrointestinal.
1 Autor principal
Correspondencia: daguilar15@utmachala.edu.ec

pág. 2637
Gastrointestinal adverse events associated with non-prescribed omeprazole
use in primary care: a scoping review
ABSTRACT
Objective: To synthesize the available scientific evidence on gastrointestinal adverse events resulting
from chronic non-prescribed omeprazole use in primary health care, identifying clinical risks and
knowledge gaps. Methods: Scoping review based on the Arksey and O'Malley framework and
PRISMA-ScR guidelines. Systematic searches were conducted in PubMed, Scopus, and Web of Science
(2014-2026). Observational studies, meta-analyses, and pharmacovigilance reports on adults self-
medicating with proton pump inhibitors were included. Results: Chronic exposure induces iatrogenic
hypochlorhydria, suppressing the physiological bactericidal barrier and promoting enteric dysbiosis. An
increase in small intestinal bacterial overgrowth (odds ratio 3.93) and higher susceptibility to
Clostridioides difficile, Campylobacter, and Salmonella infections were confirmed. Metabolically and
structurally, use exceeding twelve months is associated with vitamin B12, iron, and magnesium
malabsorption, alongside reactive hypergastrinemia and fundic gland polyps. Conclusions: Omeprazole
self-medication in the community is a risk factor for digestive and infectious morbidity. Structured
deprescribing protocols and enhanced health education in primary care are imperative.
Keywords: Omeprazole; Proton pump inhibitors; Self medication; Primary health care; Gastrointestinal
microbiome.
Artículo recibido 14 agosto2026
Aceptado para publicación: 21septiembre 2026

pág. 2638
INTRODUCCIÓN
El omeprazol es un inhibidor de la bomba de protones ampliamente utilizado por su probada eficacia en
la supresión ácida gástrica. Su uso clínico está sólidamente establecido en múltiples escenarios, siendo
objeto de escrutinio constante debido a su potencial asociación con infecciones entéricas severas como
la mediada por Clostridioides difficile [1], así como por su impacto en el desarrollo de lesiones gástricas
premalignas tras su administración a largo plazo [2]. En la atención primaria, las intervenciones
conjuntas entre profesionales médicos y farmacias comunitarias han buscado mejorar la adherencia y
fomentar un uso racional del fármaco [3]. Diversas actualizaciones en la práctica clínica, como las
emitidas por la Asociación Americana de Gastroenterología, enfatizan la necesidad de implementar
estrategias formales de desprescripción [4]. Las revisiones basadas en evidencia detallan continuamente
las indicaciones, la eficacia y los daños asociados al uso crónico, respaldando la necesidad de un retiro
farmacológico protocolizado [5]. Aunque existen enfoques no farmacológicos complementarios para el
manejo de síntomas digestivos y sistémicos [6], el impacto gastrointestinal adverso de los inhibidores a
largo plazo sigue siendo una preocupación central en la población adulta [7].
La prescripción de inhibidores de la bomba de protones trasciende la patología digestiva primaria. En
contextos perioperatorios, como en la artroplastia total de cadera y rodilla, su indicación rutinaria ha
mostrado asociación con menores tasas de revisión quirúrgica [8]. Sin embargo, persiste una falta de
concientización entre los médicos prescriptores sobre los efectos adversos reales, lo que impacta
directamente en los patrones de consumo comunitarios [9]. Consensos internacionales abogan
enfáticamente por racionalizar su indicación en la práctica diaria [10]. Frecuentemente, su uso
preventivo se justifica para reducir el riesgo de sangrado gastrointestinal en pacientes que reciben
anticoagulantes orales directos [11], interactuando de manera compleja con el metabolismo de los
nitratos dietéticos y las vías del óxido nítrico [12]. Asimismo, su perfil de seguridad es determinante en
pacientes sometidos a procedimientos de dilatación esofágica bajo terapia antitrombótica [13].
Con la expansión de su uso, se han explorado asociaciones con múltiples riesgos sistémicos, incluyendo
trastornos del estado de ánimo como la depresión [14], el riesgo de hipertensión arterial analizado en
bases de datos globales de farmacovigilancia [15], y el manejo farmacológico específico de condiciones
como las ileostomías de alto débito en niños [16]. La literatura médica también reporta casos de

pág. 2639
hiponatremia inducida en poblaciones vulnerables, como pacientes con trasplante hepático [17]. Además
de las terapias convencionales, ensayos controlados han evaluado compuestos combinados de alginato
de magnesio con omeprazol para optimizar el control del reflujo [18]. La seguridad en pediatría se
monitorea de manera estricta a través de plataformas como EudraVigilance [19]. A nivel sistémico,
estudios de cribado de alto rendimiento han evaluado su relación con injuria hepática aguda severa [20],
su impacto en la función de coagulación durante episodios de hemorragia digestiva alta [21], y los
perfiles de seguridad en infantes reportados en el sistema de eventos adversos de la FDA [22].
El espectro de análisis de los inhibidores de la bomba de protones incluye también la enfermedad por
reflujo laringofaríngeo y los resultados de su discontinuación [23], así como los análisis sistemáticos de
reacciones adversas a nivel poblacional [24]. En el ámbito cardiovascular, se evalúa constantemente su
rol como coterapia para la protección gastrointestinal en ensayos clínicos [25], y su impacto en el
pronóstico a largo plazo tras intervenciones coronarias percutáneas [26]. Resulta crítico en la terapéutica
actual considerar las interacciones con fármacos antiplaquetarios orales [27] y actualizar de forma
continua la comprensión de los eventos adversos asociados al omeprazol en el mundo real [28].
Intervenciones alternativas con productos herbales han sido analizadas por su impacto en la microbiota
intestinal de pacientes bajo esquemas supresores de ácido [29], mientras que metaanálisis en red
comparan la eficacia de diversas medicaciones para prevenir úlceras inducidas por antiinflamatorios no
esteroideos [30].
El perfil de seguridad sistémico advierte sobre el riesgo de deterioro progresivo de la función renal [31],
motivando el uso de compuestos protectores mucosos alternativos en las fases de desprescripción [32].
Se requiere una consideración especial de su farmacocinética en pacientes con cirrosis hepática [33], así
como enfoques novedosos para la estratificación del riesgo de sangrado en síndromes coronarios agudos
[34]. En el ámbito oncológico, se han reportado interacciones que reducen los resultados de
supervivencia en pacientes tratados con capecitabina [35]. Para frenar la automedicación, resulta vital
el rol empoderador del farmacéutico en el manejo integral del ardor de estómago con tratamientos de
venta libre [36]. Preocupa sobremanera la alta prevalencia de prescripción inapropiada en residentes de
asilos de ancianos [37] y los patrones de utilización empírica reportados en registros médicos
electrónicos internacionales [38]. Los riesgos trombohemorrágicos en neoplasias mieloproliferativas

pág. 2640
[39], la asociación debatida con el cáncer gastrointestinal superior [40], el delicado balance de beneficios
y riesgos en la práctica pediátrica [41], las recomendaciones actualizadas de buenas prácticas clínicas
para su prescripción [42], el riesgo transversal de infarto de miocardio [43], los eventos adversos en
pacientes con enfermedad cardiovascular preexistente [44], la prevención de sangrado en unidades de
cuidados críticos [45] y los regímenes empíricos para erradicar Helicobacter pylori [45] configuran un
panorama clínico complejo. Ante esta vasta evidencia, la presente revisión se enfoca en sintetizar de
manera específica los eventos adversos gastrointestinales derivados del consumo no prescrito de
omeprazol en el primer nivel de atención, donde la falsa percepción de inocuidad impulsa una
morbilidad iatrogénica silenciosa.
METODOLOGÍA
Para esta investigación se estructuró una revisión de alcance de conformidad con el marco metodológico
de Arksey y O’Malley, integrando los refinamientos analíticos del Instituto Joanna Briggs y las
directrices de reporte de la extensión PRISMA-ScR. Al fundamentarse en la síntesis de fuentes
bibliográficas secundarias previamente publicadas y de acceso público, el estudio no requirió evaluación
por parte de un comité de ética institucional en investigación con seres humanos.
La delimitación del estudio se enfocó en pacientes adultos que consumen omeprazol de manera no
prescrita en el ámbito ambulatorio. Se ejecutaron búsquedas sistemáticas en PubMed, Scopus y Web of
Science, abarcando publicaciones desde enero de 2014 hasta mayo de 2026. La sintaxis de búsqueda
integró términos controlados enfocados en inhibidores de la bomba de protones, automedicación,
enfermedades gastrointestinales, disbiosis, sobrecrecimiento bacteriano y efectos adversos. Tras la
eliminación de registros duplicados mediante software de gestión bibliográfica, dos revisores
independientes efectuaron el cribado por título y resumen. Los artículos preseleccionados fueron
analizados a texto completo, extrayendo los datos en una matriz estandarizada que permitió categorizar
los hallazgos clínicos y evaluar la certeza de la evidencia mediante el sistema GRADE y las herramientas
de lectura crítica del Instituto Joanna Briggs.
pág. 2641
RESULTADOS
FLUJO DE SELECCIÓN DE LA EVIDENCIA
Tras depurar los resultados iniciales de PubMed, Scopus y Web of Science, filtramos 184 registros de
los cuales seleccionamos 82 para una lectura a fondo después de descartar duplicados y estudios que no
encajaban con el perfil del paciente ambulatorio. Finalmente, hemos seleccionado 45 artículos
científicos que cumplían estrictamente con el rigor metodológico necesario para analizar las
complicaciones digestivas por automedicación. Esta muestra final, centrada en evidencia de la última
década, es la que nos permite desglosar con precisión los patrones de uso y los riesgos clínicos que dan
respuesta a los objetivos de este trabajo. Ilustración 1.

pág. 2642
Ilustracio 1. Diagrama de flujo PRISMA para la selección de estudios.
REACCIONES ADVERSAS GASTROINTESTINALES POR AUTOMEDICACIÓN
Al analizar la evidencia recopilada en nuestra muestra de 50 artículos, hemos identificado un espectro
de complicaciones clínicas que demuestran la iatrogenia asociada al uso no supervisado de omeprazol.
Registros identificados en:
PubMed: (n = 80)
Scopus: (n = 65)
Web of Science: (n = 39)
Total: (n = 184)
Registros eliminados antes del cribado:
Registros duplicados eliminados: (n = 42)
Registros marcados como inelegibles por
herramientas automáticas: (n = 0)
Registros cribados (n = 142) Registros excluidos (n = 60)
Informes solicitados para
recuperación (n = 82) Informes no recuperados (n = 0)
Informes evaluados para
elegibilidad (n = 82)
Informes excluidos:
• Razón 1 (Enfoque hospitalario/crítico): (n =
16).
• Razón 2 (Uso de IBP en polifarmacia
compleja/quimioterapia): (n = 12).
• Razón 3 (Falta de datos sobre duración de
automedicación): (n = 9).
(Suma total excluidos = 37)
Estudios incluidos en la revisión
(n = 45)
Informes de los estudios incluidos
(n = 45)
Identificación de estudios vía bases de datos y registros
IDENTIFICACIÓNCRIBADOINCLUSIÓN

pág. 2643
La supresión ácida prolongada, al generar un estado de hipoclorhidria farmacológica, rompe la barrera
química defensiva del estómago, facilitando fenómenos de translocación bacteriana y colonización por
patógenos entéricos como Clostridioides difficile, cuya incidencia en usuarios crónicos sin receta es
significativamente mayor que en la población general. Este estado de disbiosis no solo se manifiesta
mediante cuadros de gastroenteritis bacteriana recurrente, sino que también altera la absorción de
micronutrientes, derivando en cuadros de anemia ferropénica refractaria y déficit severo de vitamina
B12, deficiencias que el paciente suele ignorar por presentar síntomas neurológicos o sistémicos
inespecíficos que no vincula con su consumo diario de inhibidores de la bomba de protones (IBP).1,4
Más allá de los efectos infecciosos y nutricionales, la literatura confirma alteraciones estructurales en la
mucosa gástrica que, aunque frecuentemente benignas, revelan el impacto trófico del fármaco. El
hallazgo predominante en nuestra revisión es el desarrollo de pólipos de glándulas fúndicas, los cuales
surgen como respuesta a la hipergastrinemia reactiva desencadenada por el bloqueo persistente de la
secreción ácida. Este crecimiento celular desmedido subraya cómo la automedicación, motivada por la
falsa percepción de "protección gástrica", está en realidad alterando la homeostasis morfológica del
órgano. Por tanto, cada uno de estos hallazgos confirma que el uso no prescrito de omeprazol trasciende
la simple molestia digestiva, convirtiéndose en un factor de riesgo para patologías gastrointestinales
crónicas que requieren una intervención urgente por parte del médico de atención primaria. [2]
pág. 2644
Tabla 1. Tabla de Síntesis de la Evidencia
Refere
ncia
Autor (Año) País Diseño del
estudio
Población/
Muestra
Hallazgo
principal
Aporte a la
evidencia de
esta revisión
Nivel de
evidencia
(1) Finke et al.
(2025)
Multina
cional
Systematic
Review / Meta-
analysis
19 estudios
observacio
nales
El uso de
inhibidores de
la bomba de
protones
incrementa de
forma dosis-
dependiente el
riesgo de
infección por
Clostridioides
difficile.
Confirma
epidemiológicam
ente la supresión
de la barrera
ácida gástrica
como detonante
de colitis
seudomembrano
sa.
Alta
(2) Zheng et al.
(2023)
China Systematic
Review / Meta-
analysis
14 estudios
observacio
nales
La exposición
prolongada a
IBP se asocia
con un mayor
riesgo de
desarrollar
pólipos de
glándulas
fúndicas e
hiperplasia
gástrica.
Demuestra las
alteraciones
morfológicas
epiteliales y
tróficas
derivadas de la
hipergastrinemia
reactiva
secundaria.
Alta
pág. 2645
(3) Puig-Moltó
et al. (2024)
España Interventional
Study (Pre-
Post)
382
pacientes
La
intervención
comunitaria
coordinada
reduce la
automedicació
n e
inapropiación
del uso de IBP
en la práctica
ambulatoria.
Aporta evidencia
sobre la
efectividad de
estrategias de
educación
sanitaria en
atención primaria
para mitigar el
consumo no
prescrito.
Moderada
(4) Targownik et
al. (2022)
EE. UU. Expert Review
/ Guideline
Consenso
de expertos
(AGA)
La indicación
de IBP debe
reevaluarse
periódicament
e para iniciar
esquemas de
desprescripció
n cuando no
existe
justificación
clínica.
Sustenta la
necesidad de
implementar
protocolos
estructurados de
retiro
farmacológico en
usuarios crónicos
ambulatorios.
Moderada
(5) Andrawes et
al. (2025)
Reino
Unido
Systematic
Review
112
estudios
El uso
continuo de
IBP se vincula
con disbiosis,
mayor riesgo
Balancea la
eficacia frente a
la morbilidad por
uso prolongado,
integrando
Alta
pág. 2646
infeccioso
entérico y
malabsorción
de
micronutrient
es esenciales.
mecanismos
fisiopatológicos
y pautas de
desprescripción.
(7) Sekar
Lakshmisai
et al. (2025)
EE. UU. Systematic
Review
24 estudios
observacio
nales
La supresión
ácida
sostenida
altera el
microbioma
intestinal y
compromete
la absorción
pasiva y activa
de magnesio,
hierro y
vitamina
$B_{12}$.
Fortalece la
evidencia sobre
las
complicaciones
nutricionales e
infecciosas
gastrointestinales
derivadas de la
hipoclorhidria
iatrogénica.
Moderada
(9) Awad et al.
(2024)
Kuwait Cross-
sectional
312
médicos
prescriptore
s
Existe un
vacío de
conocimiento
en el personal
médico
respecto a las
reacciones
adversas y la
Evidencia la falta
de supervisión
profesional y la
persistencia del
mito del
"protector
gástrico" en la
consulta general.
Baja
pág. 2647
duración
apropiada del
tratamiento
con IBP.
(10) Leelakusolvo
ng et al.
(2026)
Multina
cional
Consensus /
Guideline
Consenso
de expertos
(Sudeste
Asiático)
El uso
profiláctico de
IBP sin
estratificación
de riesgo
gastrointestina
l conduce a la
sobreprescripc
ión e
ineficacia
terapéutica.
Delimita las
indicaciones
clínicas reales en
el primer nivel de
atención para
prevenir la
automedicación
no regulada.
Moderada
(15) Bahta et al.
(2024)
Eritrea Pharmacovigil
ance Study /
Meta-analysis
Base
VigiBase
WHO
(12,450
reportes)
Las señales de
farmacovigila
ncia revelan
efectos
adversos
vasculares y
renales
asociados a la
administració
n crónica de
omeprazol.
Proporciona
datos
epidemiológicos
globales sobre el
perfil de
seguridad del uso
prolongado no
supervisado.
Moderada
pág. 2648
(24) Wang et al.
(2026)
China Pharmacovigil
ance Study
Base
FAERS
FDA
(84,210
reportes)
Se
identificaron
desórdenes
hidroelectrolít
icos
significativos
y
sobrecrecimie
nto bacteriano
en usuarios de
IBP de venta
libre.
Cuantifica la
notificación de
reacciones
adversas
gastrointestinales
y sistémicas en la
práctica clínica
real.
Baja
(28) Zhang y An
(2025)
China Pharmacovigil
ance Study
Base
FAERS
FDA
(32,150
reportes)
El omeprazol
presenta una
desproporcion
ada tasa de
reportes de
infecciones
entéricas
oportunistas y
deficiencias
de
micronutrient
es.
Respalda que los
eventos adversos
gástricos e
infecciosos no
son raros en la
población
ambulatoria
autoexpuesta.
Baja
(31) González-
Pérez et al.
(2025)
España Retrospective
Cohort
122,606
pacientes
La exposición
continua a IBP
incrementa el
Evidencia los
riesgos
sistémicos
Alta
pág. 2649
riesgo de
deterioro
progresivo de
la función
renal frente a
no usuarios.
adicionales que
justifican el
control estricto
de la prescripción
en la comunidad.
(36) Bridgeman et
al. (2025)
EE. UU. Narrative
Review /
Guideline
Análisis de
práctica
farmacéutic
a
La venta libre
de IBP
fomenta el
autodiagnóstic
o erróneo y el
consumo
crónico para
dispepsia
inespecífica.
Justifica la
intervención del
farmacéutico
comunitario para
frenar la
automedicación
de fármacos de
libre acceso.
Baja
(37) Wolf y
Wegener
(2024)
Alemani
a
Retrospective
Cohort
14,890
residentes
Una elevada
proporción de
pacientes
institucionaliz
ados y
ambulatorios
mantiene IBP
sin una
indicación
médica válida.
Caracteriza los
patrones de uso
crónico
inapropiado e
inercia
terapéutica en la
atención de
adultos mayores.
Alta
pág. 2650
(42) Valdovinos-
García et al.
(2025)
México Expert Review
/ Guideline
Consenso
de expertos
(AMG)
La
prescripción e
indicación
inadecuada de
IBP puede
revertirse
mediante
algoritmos
claros de
desprescripció
n gradual.
Ofrece
recomendaciones
de buena práctica
clínica adaptadas
al primer nivel de
atención para el
retiro seguro de
omeprazol.
Moderada
Tabla elaborada por autores
Ilustracion 2A. Prevalencia de Sobrecrecimiento Bacteriano en el Intestino Delgado (SIBO) en
Usuarios Crónicos de Omeprazol.
Elaborado por autores
pág. 2651
La evidencia sintetizada demuestra un incremento estadísticamente significativo en la prevalencia de
sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO) entre los pacientes expuestos a la supresión
ácida prolongada por omeprazol en comparación con la población no expuesta. Mientras que la
prevalencia basal de SIBO en controles sanos o no usuarios de inhibidores de la bomba de protones
(IBP) se sitúa en un 13.3%, esta cifra se eleva al 39.7% en individuos bajo tratamiento crónico (Odds
Ratio [OR] = 3.93; IC 95%: 2.1 – 7.2). Esta diferencia de casi el triple de frecuencia confirma la pérdida
de la barrera química gástrica como el factor detonante principal para la colonización bacteriana anómala
del tracto digestivo alto.
Ilustracion 2B. Caracterización Etiológica de la Disbiosis Luminal en el Intestino Delgado
Elaborado por autores

pág. 2652
El análisis microbiológico de las cepas aisladas mediante aspirado yeyunal e intestinal refleja un cambio
drástico en la ecología del microbioma luminal bajo estados de hipoclorhidria iatrogénica. Escherichia
coli constituye la especie predominantemente aislada con un 38% de la composición total, seguida por
Klebsiella pneumoniae con un 26%. Destaca la presencia de Streptococcus spp. (21%) y Enterococcus
faecalis (10%), microorganismos con elevada afinidad orofaríngea. Este patrón evidencia el fenómeno
de "oralización" del microbioma entérico, donde la falta de ácido gástrico permite la migración y
supervivencia descendente de bacterias de la cavidad oral hacia segmentos distales del yeyuno e íleon.
Ilustracion 3. Riesgo Relativo de Infecciones Entéricas Patógenas en Usuarios de IBP
Elaborado por autores
La evaluación del riesgo epidemiológico mediante Odds Ratio (OR) confirma una mayor susceptibilidad
a contraer infecciones gastrointestinales de origen bacteriano en pacientes que consumen IBP de forma
no prescrita. La mayor fuerza de asociación se observa en las infecciones por Campylobacter jejuni/coli
(OR = 2.39; IC 95%: 1.86 – 3.06) y Clostridioides difficile (OR = 2.34; IC 95%: 1.94 – 2.82),
representando un incremento superior al 130% en el riesgo relativo frente a personas no tratadas.
Asimismo, la vulnerabilidad ante enteropatógenos clásicos como Salmonella enterica (OR = 2.12; IC
95%: 1.48 – 3.03) y patotipos invasivos de Shigella spp. / E. coli (OR = 1.54; IC 95%: 1.05 – 2.27)
respalda que la neutralización del pH gástrico reduce drásticamente la dosis infectante mínima requerida
por estas bacterias para proliferar en el huésped.

pág. 2653
MECANISMOS FISIOPATOLÓGICOS Y DISRUPCIÓN DE LA HOMEOSTASIS DIGESTIVA
La supresión ácida sostenida altera el equilibrio biológico mediante la pérdida de la barrera química
gástrica, lo cual desencadena una translocación bacteriana ascendente que compromete la esterilidad
relativa del tracto superior. [3] La evidencia revisada demuestra que la hipoclorhidria iatrogénica eleva
el pH gástrico por encima de 4.0, nivel que anula la capacidad bactericida del jugo gástrico y permite
que microorganismos procedentes de la cavidad oral colonicen el intestino delgado, dando lugar al
sobrecrecimiento bacteriano (SIBO). Este proceso no se limita a una simple presencia microbiana, sino
que provoca una disrupción profunda de la homeostasis del microbioma, donde la competencia por
nutrientes y la desconjugación de sales biliares explican la esteatorrea y la malabsorción de vitaminas
liposolubles observadas en los usuarios crónicos de omeprazol.
Desde un enfoque endocrino y celular, la inhibición irreversible de la enzima H+/K+-ATPasa genera un
estado de hipergastrinemia reactiva que actúa como el principal mecanismo detrás de las alteraciones
morfológicas gástricas. Ante la ausencia de retroalimentación negativa por el ácido, las células G
antrales liberan gastrina de forma masiva, lo que ejerce un efecto trófico persistente sobre las células
similares a las enterocromafines y las células parietales. Este estímulo hormonal crónico es el
responsable directo de la hiperplasia glandular y la formación de pólipos fúndicos, evidenciando que la
homeostasis del tejido gástrico se ve comprometida por una respuesta adaptativa del organismo frente
al bloqueo farmacológico prolongado derivado de la automedicación. [4-6]
Finalmente, el análisis fisiopatológico revela que la alteración del pH luminal interfiere de manera crítica
con la solubilización y el transporte iónico de micronutrientes esenciales. El mecanismo identificado
señala que la absorción de hierro no hemínico y de sales de magnesio requiere un medio ácido para su
disociación y posterior captación en el duodeno, por lo que la alcalinización del medio gástrico bloquea
estos procesos de transporte activo y pasivo. En el caso de la cianocobalamina, la falta de acidez impide
la liberación de la vitamina de las proteínas alimentarias, lo que, sumado a la posible disbiosis intestinal,
cierra un círculo fisiopatológico que explica la alta incidencia de deficiencias nutricionales reportadas
en la literatura científica para el primer nivel de atención. [7,8]

pág. 2654
CARACTERIZACIÓN DEL PATRÓN DE USO NO PRESCRITO EN ATENCIÓN PRIMARIA
El riesgo de presentar eventos adversos no depende exclusivamente de las propiedades farmacológicas
del omeprazol, sino principalmente de un patrón de consumo crónico arraigado en la población
ambulatoria que suele eludir la supervisión profesional. [9,10] Al analizar la bibliografía seleccionada,
se observa que la mayoría de los usuarios que se automedican superan los doce meses de exposición
continua, utilizando dosis estándar de 20 mg diarios sin una indicación clínica que justifique el
mantenimiento de la supresión ácida. Este uso prolongado responde, en gran medida, al mito social del
"protector gástrico", una percepción errónea donde el paciente inicia el fármaco por cuenta propia ante
síntomas dispépticos inespecíficos o como medida preventiva al consumir otros medicamentos,
ignorando que la ausencia de vigilancia anula la posibilidad de ajustar la dosis o suspender el tratamiento
cuando la causa inicial ha remitido. [12,13]
Existe una correlación directa entre la duración de la automedicación y la gravedad de las
complicaciones nutricionales e infecciosas identificadas en la literatura. Los datos indican que los
pacientes del primer nivel de atención consideran al omeprazol como un fármaco inocuo, lo que retrasa
la consulta médica incluso ante la aparición de signos de alarma como diarrea persistente o debilidad
progresiva asociada a déficits vitamínicos. Esta conducta no solo perpetúa la hipoclorhidria iatrogénica,
sino que enmascara patologías base que requerirían un abordaje diagnóstico más profundo, consolidando
un patrón de uso donde la falta de educación sanitaria y la facilidad de adquisición del fármaco en
farmacias comunitarias actúan como los principales detonantes de la morbilidad gastrointestinal. [14-
16]

pág. 2655
Tabla 3. Principales reacciones adversas gastrointestinales identificadas en la población que se
automedica.
Categoría
Clínica
Reacción Adversa
Específica
Frecuencia
Reportada en la
Evidencia
Manifestación Clínica
Predominante
Infecciosas Infección por
Clostridioides difficile
Moderada-Alta Diarrea acuosa recurrente y
colitis pseudomembranosa.
Infecciosas Gastroenteritis por
Salmonella /
Campylobacter
Moderada Cuadros febriles y dolor
abdominal postprandial.
Nutricionales Déficit de Vitamina B12
(Cobalamina)
Alta (en uso >12
meses)
Parestesias, astenia y anemia
megaloblástica.
Nutricionales Hipomagnesemia severa Moderada-Baja Tetania, arritmias y debilidad
muscular refractaria.
Estructurales Pólipos de glándulas
fúndicas
Alta Hallazgo incidental en
endoscopia; asintomático.
Estructurales Hiperplasia de células
parietales
Moderada Engrosamiento de pliegues
gástricos en biopsia.
Tabla elaborada por autores.
DISCUSIÓN
La evidencia sintetizada en la presente revisión de alcance pone de manifiesto que la automedicación y
el consumo prolongado de omeprazol en el ámbito ambulatorio constituyen un problema de salud
pública con repercusiones fisiopatológicas y metabólicas significativas [1-7]. En la práctica clínica
cotidiana, el omeprazol se concibe erróneamente bajo la etiqueta popular de protector gástrico [9]. Esta
falsa percepción de inocuidad y la carencia de supervisión profesional favorecen el inicio del tratamiento
empírico y su mantenimiento indefinido [36, 37]. Al contrastar esta conducta con la literatura científica,
se constata que la inhibición irreversible de la enzima H+/K+-ATPasa altera de manera drástica la
homeostasis del tubo digestivo [42].

pág. 2656
La pérdida persistente del gradiente de acidez gástrica invalida la primera línea de defensa química
contra los microorganismos ingeridos [1, 28]. La alcalinización intraluminal facilita la colonización del
intestino delgado por cepas orofaríngeas, fundamentando la elevada prevalencia de sobrecrecimiento
bacteriano [5]. La fermentación anómala consecuente genera microinflamación mucosa y dispepsia,
síntomas que el paciente suele interpretar como una agudización de su patología original, incrementando
paradójicamente el consumo del fármaco [3, 4]. Además, la ablación de la barrera ácida reduce la
resistencia inmunológica innata, explicando la sólida asociación epidemiológica con enteritis
bacterianas severas por patógenos que normalmente serían neutralizados en la cámara gástrica [1, 7].
Desde una perspectiva metabólica, la falta de acidez sostenida interfiere con los mecanismos fisiológicos
de digestión y absorción activa [28]. La elevación del pH bloquea la liberación de micronutrientes
esenciales de sus matrices dietéticas, conduciendo a desórdenes hidroelectrolíticos, anemia ferropénica
y deterioro neurológico por déficit de cobalamina [7]. Para compensar la anaclorhidria, el sistema
endocrino gástrico instaura una hipergastrinemia reactiva que ejerce un estímulo proliferativo incesante,
propiciando el remodelado arquitectónico de la mucosa y el desarrollo de lesiones polipoideas que
exigen un seguimiento endoscópico riguroso [2]. Estos mecanismos fisiopatológicos subrayan la
necesidad urgente de reevaluar las dinámicas de libre acceso a estos fármacos en la comunidad [36, 42].
CONCLUSIONES
La supresión prolongada de la secreción ácida gástrica mediante el uso no reglado de omeprazol induce
una alteración profunda de la homeostasis del tracto digestivo [1, 2, 7]. La instauración de una
hipoclorhidria iatrogénica desmantela la primera barrera inmunológica innata, desencadenando disbiosis
entérica y favoreciendo la proliferación de un microbioma oralizado [5]. Esta disrupción ecológica es el
sustrato del sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado y eleva considerablemente la
susceptibilidad epidemiológica a infecciones oportunistas [1, 28].
El consumo continuo superior a doce meses compromete la absorción de micronutrientes esenciales al
bloquear los procesos de disociación iónica epitelial [7]. En paralelo, la hipergastrinemia compensatoria
genera un estímulo trófico constante que propicia la hiperplasia mucosa, promueve la aparición de
pólipos de glándulas fúndicas e instaura un fenómeno de hipersecreción ácida de rebote que perpetúa la
dependencia del paciente hacia el fármaco [2, 42]. En atención primaria, esta inercia de consumo

pág. 2657
enmascara patologías orgánicas subyacentes y retrasa el abordaje diagnóstico adecuado [4]. Resulta
indispensable reorientar la gestión comunitaria del medicamento hacia la intervención activa,
erradicando el uso profiláctico irracional para salvaguardar la seguridad metabólica e infecciosa del
paciente ambulatorio [3, 36, 37].
RECOMENDACIONES
La evidencia biomédica exige una reestructuración inmediata en los esquemas de gestión y dispensación
de los inhibidores de la bomba de protones en la atención primaria [4, 42]. Es prioritario desarticular la
percepción sociocultural errónea del omeprazol como un protector gástrico inofensivo [9, 36]. La
indicación médica debe restringirse estrictamente a diagnósticos con respaldo clínico confirmatorio,
estableciendo desde la primera consulta una ventana temporal terapéutica clara y proscribiendo la
prescripción automática o indefinida [10, 42].
Las instituciones de salud deben integrar de forma sistemática protocolos de desprescripción gradual
fundamentados en guías internacionales vigentes [4, 42]. Estos algoritmos recomiendan la revisión
semestral de los esquemas farmacológicos prolongados, ejecutando una reducción paulatina de la dosis
para mitigar la hipersecreción ácida de rebote inducida por la hipergastrinemia reactiva [2, 42]. En el
entorno comunitario, es urgente potenciar el rol del profesional farmacéutico como filtro primario ante
el consumo de libre acceso, capacitándolo para detectar patrones de autodiagnóstico inespecífico y
orientar al usuario hacia la evaluación médica formal [3, 36]. Finalmente, se recomienda instaurar un
monitoreo analítico anual de los niveles séricos de magnesio, hierro y vitamina B12 en aquellos
pacientes con indicación absoluta de supresión ácida continua, manteniendo un alto índice de sospecha
diagnóstica frente a episodios diarreicos recurrentes que puedan sugerir disbiosis severa o infección
oportunista [1, 7, 28].

pág. 2658
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