VIVIR ENTRE LA AMENAZA Y EL CONTROL:
EXPERIENCIA DE PERSONAS CON
DIABETES TIPO 2 EN EL IMSS. ESTUDIO
FENOMENOLÓGICO INTERPRETATIVE
LIVING BETWEEN THREAT AND CONTROL:
THE EXPERIENCE OF PEOPLE WITH TYPE 2 DIABETES AT THE
IMSS. AN INTERPRETIVE PHENOMENOLOGICAL STUDY
Silvia María Guadalupe Garrido Pérez
Instituto Mexicano del Seguro Social, México
María Isabel Avalos García
Secretaría de Salud de Tabasco, México
Eduardo Contreras Pérez
Instituto Mexicano del Seguro Social, México
Rosario Zapata Vázquez
Instituto Mexicano del Seguro Social, México
Jorge Iván Martínez Pérez
Instituto Mexicano del Seguro Social, México
Joshua Maximiliano Acosta López
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
Jesús Mauricio Muñoz Camacho
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
pág. 5891
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i5.26431
Vivir entre la Amenaza y el Control: Experiencia de Personas con Diabetes
Tipo 2 en el IMSS. Estudio Fenomenológico Interpretative
Silvia María Guadalupe Garrido Pérez1
silvia.garrido@imss.gob.mx
https://orcid.org/0000-0001-8545-7963
Instituto Mexicano del Seguro Social
México
María Isabel Avalos García
isaavalos67@gmail.com
https://orcid.org/0000-0003-0115-4231
Secretaría de Salud de Tabasco
México
Eduardo Contreras Pérez
eduardo.contrerasp@imss.gob.mx
https://orcid.org/0009-0008-3577-7166
Instituto Mexicano del Seguro Social
México
Rosario Zapata Vázquez
rosario.zapata@imss.gob.mx
https://orcid.org/0000-0001-8425-0522
Instituto Mexicano del Seguro Social
México
Jorge Iván Martínez Pérez
jorge.martinezp@imss.gob.mx
https://orcid.org/0009-0005-7275-9117
Instituto Mexicano del Seguro Social
México
Joshua Maximiliano Acosta López
192e75347@alumno.ujat.mx
https://orcid.org/0009-0009-3266-0381
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco
México
Jesús Mauricio Muñoz Camacho
jesus.munoz@edu.uag.mx
Instituto Mexicano del Seguro Social
México
1
Autor principal
Correspondencia: silvia.garrido@imss.gob.mx
pág. 5892
RESUMEN
Introducción: Vivir con diabetes tipo 2 implica mucho más que sostener metas glucémicas: exige
interpretar una enfermedad crónica, reorganizar la vida cotidiana y negociar de manera continua con el
tratamiento, la familia, el trabajo y el sistema de salud. Objetivo: Comprender la estructura de la
experiencia vivida de personas con diabetes tipo 2 atendidas en una Unidad de Medicina Familiar del
Instituto Mexicano del Seguro Social en Tabasco, México, a partir de sus pensamientos, sentimientos,
emociones, actitudes y comportamientos ante la enfermedad y su tratamiento. Material y métodos:
Estudio cualitativo con diseño fenomenológico interpretativo de orientación hermenéutica. El corpus
final estuvo constituido por 27 entrevistas semiestructuradas; 16 participantes fueron mujeres y 11
hombres, con edad media de 57.2±14.7 años (rango 25–84). El análisis, apoyado por ATLAS.ti versión
23, integró lectura y relectura, anotaciones descriptivas, lingüísticas y conceptuales, construcción de
unidades de significado, análisis idiográfico, comparación entre casos, búsqueda de casos divergentes
y triangulación analítica. Resultados: La esencia fenomenológica fue vivir en una tensión cotidiana
entre amenaza y control. Emergieron seis temas interrelacionados: diagnóstico como ruptura biográfica
mediada por memoria familiar; cuerpo vulnerable ante una enfermedad silenciosa; trayectoria
emocional no lineal; paradoja del tratamiento entre carga y continuidad; reorganización de la vida
cotidiana; y redes de sostén y contexto estructural. La adherencia se vivió como negociación dinámica
y el estigma fue heterogéneo, con autoculpa, anticipación de juicio y experiencias interpersonales
ocasionales. Conclusiones: La diabetes tipo 2 reconfigura cuerpo, identidad, relaciones, trabajo y vida
cotidiana. La atención centrada en la persona debe integrar educación para el autocuidado, valoración
del malestar emocional y del miedo a complicaciones, participación familiar, sensibilidad cultural y
espiritual, comunicación no estigmatizante y atención de barreras laborales e institucionales.
Palabras clave: diabetes tipo 2, fenomenología, experiencia vivida, adherencia al tratamiento, apoyo
social
pág. 5893
Living Between Threat and Control: The Experience of People With
Type 2 Diabetes at the IMSS. An Interpretive Phenomenological Study
ABSTRACT
Background: Living with type 2 diabetes involves more than achieving glycemic targets; it requires
interpreting a chronic condition, reorganizing daily life, and continuously negotiating treatment, family,
work, and health-care demands. Objective: To understand the structure of the lived experience of people
with type 2 diabetes receiving care at a Mexican Social Security Institute primary care unit in Tabasco,
focusing on thoughts, feelings, emotions, attitudes, and behaviors related to the disease and its
treatment. Methods: Qualitative study with an interpretive phenomenological, hermeneutic orientation.
The final corpus comprised 27 semi-structured interviews; 16 participants were women and 11 were
men, with a mean age of 57.2±14.7 years (range 25–84). Analysis, supported by ATLAS.ti version 23,
involved repeated reading, descriptive, linguistic and conceptual noting, development of meaning units,
idiographic analysis, cross-case comparison, attention to divergent cases, and analytic triangulation.
Results: The phenomenological essence was a daily tension between threat and control. Six
interconnected themes were identified: diagnosis as a biographical rupture shaped by family memory;
inhabiting a vulnerable body; a non-linear emotional trajectory; the treatment paradox between burden
and continuity; reorganization of everyday life; and networks of support and structural context.
Adherence was experienced as dynamic negotiation, while stigma was heterogeneous, including self-
blame, anticipated judgment and occasional interpersonal experiences. Conclusions: Type 2 diabetes
reshapes embodiment, identity, relationships, work and daily life. Person-centered care should integrate
self-management education, psychosocial assessment, family involvement, culturally and spiritually
sensitive communication, anti-stigma approaches, and strategies addressing occupational and health-
system barriers.
Keywords: type 2 diabetes, phenomenology, lived experience, treatment adherence, social support
Artículo recibido 15 agosto 2026
Aceptado para publicación: 22 septiembre 2026
pág. 5894
INTRODUCCIÓN
La diabetes tipo 2 constituye uno de los principales desafíos contemporáneos para los sistemas de salud.
La undécima edición del Atlas de la Federación Internacional de Diabetes estimó que aproximadamente
589 millones de adultos de 20 a 79 años vivían con diabetes en 2024; para México se estimaron 13.6
millones de adultos y una prevalencia estandarizada por edad de 16.4%, situándolo entre los países con
mayor carga absoluta de la enfermedad (International Diabetes Federation, 2025).
El manejo clínico de la diabetes es continuo y trasciende la prescripción farmacológica. Las
recomendaciones actuales enfatizan atención centrada en la persona, toma compartida de decisiones,
educación y apoyo para el autocuidado, identificación de determinantes sociales y valoración
sistemática del bienestar psicosocial (American Diabetes Association Professional Practice Committee
for Diabetes [ADA PPC], 2026a, 2026b). Estas recomendaciones son especialmente pertinentes cuando
el plan terapéutico debe incorporarse a rutinas familiares, obligaciones laborales, condiciones
económicas, creencias y experiencias previas con los servicios de salud.
La investigación cualitativa reciente muestra que el autocuidado de la diabetes tipo 2 es un proceso
fluctuante, relacional y emocionalmente demandante. Un estudio fenomenológico interpretativo
realizado en Gales describió que el automanejo está atravesado por motivación, relaciones sociales y
restricciones estructurales, cuestionando modelos centrados exclusivamente en “cumplimiento” (Kaur
et al., 2025). En México, un estudio etnográfico reciente documentó que género, trabajo, cuidados
familiares y barreras económicas modifican la experiencia del diagnóstico, tratamiento y control; de
forma complementaria, una investigación en atención rural mexicana mostró la relevancia de modelos
de atención que reconozcan la experiencia del paciente y favorezcan relaciones más colaborativas con
los servicios de salud (Arrieta-Canales et al., 2023; Heredia-Pi et al., 2025).
Desde la fenomenología, la enfermedad crónica puede comprenderse como una experiencia situada que
reorganiza corporalidad, temporalidad, relaciones y proyectos de vida. El marco teórico-metodológico
de este estudio retoma la tradición hermenéutica de Martin Heidegger y los principios del análisis
fenomenológico interpretativo (IPA) desarrollados por Smith, Flowers y Larkin. La literatura
metodológica contemporánea subraya que una investigación fenomenológica debe mantener
congruencia entre la lente filosófica, la pregunta, la entrevista, la reflexividad y el modo de
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interpretación, evitando reducir la experiencia a una simple clasificación temática (Lee et al., 2023;
Öhlén y Friberg, 2023; Rana et al., 2023).
En el primer nivel de atención del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) persiste la necesidad
de documentar de manera profunda cómo las personas significan la enfermedad, el tratamiento y el
autocuidado dentro de su vida cotidiana. La pregunta que orientó este estudio fue: ¿cómo se estructura
la experiencia vivida de las personas con diabetes tipo 2 atendidas en una Unidad de Medicina Familiar
del IMSS? El objetivo fue comprender esa experiencia a través de sus pensamientos, sentimientos,
emociones, actitudes y comportamientos ante la enfermedad y el tratamiento.
MATERIALES Y MÉTODOS
Diseño y orientación epistemológica
Se realizó un estudio cualitativo con diseño fenomenológico interpretativo de orientación hermenéutica.
Se partió de que la experiencia no se presenta como un objeto neutro, sino como una vivencia situada
cuyo significado emerge de la relación entre biografía, corporalidad, temporalidad, vínculos y contexto.
La interpretación se inspiró en el análisis fenomenológico interpretativo de Smith, Flowers y Larkin y
en la tradición heideggeriana del ser-en-el-mundo, privilegiando la lectura idiográfica de cada caso
antes de construir patrones transversales (Lee et al., 2023; Öhlén y Friberg, 2023; Rana et al., 2023).
Contexto, selección y participantes
El estudio se desarrolló en una Unidad de Medicina Familiar del IMSS en Villahermosa, Tabasco,
México, en el contexto de atención a personas con diabetes tipo 2. Las entrevistas se realizaron en un
espacio privado de la unidad, acondicionado para preservar confidencialidad y comodidad, durante el
periodo de trabajo de campo de 2025 consignado en el manuscrito.
Se empleó muestreo intencional. Los posibles participantes fueron invitados entre personas con diabetes
tipo 2 que acudían a control en la unidad y aceptaban participar voluntariamente, previo consentimiento
informado. Los criterios de inclusión fueron: diagnóstico confirmado de diabetes tipo 2 con al menos
un año de evolución, edad igual o superior a 18 años, tratamiento activo, derechohabiencia del IMSS,
capacidad para comunicarse en español y aceptación voluntaria mediante consentimiento informado.
Se excluyeron personas con deterioro cognitivo evidente, diabetes tipo 1, diabetes gestacional,
descompensación aguda al momento de la entrevista o imposibilidad para sostener la entrevista.
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La matriz inicial contenía 30 registros. Durante la conciliación definitiva entre datos sociodemográficos
y transcripciones, 27 registros contaban con transcripción final y correspondencia inequívoca; tres no
pudieron incorporarse porque sus transcripciones no estaban disponibles. No se realizó imputación,
reconstrucción ni sustitución de narrativas ausentes. El corpus analítico definitivo fue, por tanto, n=27.
La suficiencia del corpus no se expresó como un cálculo cuantitativo. Se valoró mediante adecuación
de datos, poder de información, especificidad de la muestra, riqueza del diálogo, soporte teórico,
estrategia analítica y estabilidad de la estructura fenomenológica entre casos, criterios actualmente
recomendados para justificar el tamaño de muestras cualitativas (Hsu et al., 2026; Roberts et al., 2026).
Las entrevistas ampliaron matices sobre espiritualidad, carga laboral, fatiga terapéutica, apoyo y
estigma, sin alterar el núcleo estructural del fenómeno.
Técnica de recolección y preparación del corpus
La técnica de recolección fue la entrevista fenomenológica semiestructurada. El guion, elaborado a
partir del protocolo, literatura y revisión de expertos, incluyó una prueba piloto con dos pacientes y
exploró: trayectoria de la enfermedad; pensamientos sobre diabetes y tratamiento; sentimientos y
emociones; actitudes y comportamientos; adherencia y autocuidado; apoyos; percepción de gravedad;
estigma; y sugerencias para mejorar el manejo.
Las entrevistas fueron realizadas por el investigador principal, con duración aproximada de 45 a 60
minutos, registradas en audio digital con autorización y transcritas de forma textual. El perfil del
entrevistador se mantuvo constante durante el proceso. Se realizó devolución de transcripciones a tres
participantes para verificar precisión. Parte de las transcripciones disponibles provenía de
reconocimiento automático de voz; antes del análisis se efectuó depuración mínima de segmentación,
puntuación y errores evidentes cuando el contexto permitía reconstruir inequívocamente la expresión,
sin modificar el contenido semántico. En las citas se utilizaron corchetes o elipsis únicamente para
favorecer legibilidad.
Equipo investigador y reflexividad
Las entrevistas fueron realizadas por la investigadora responsable, Silvia María Guadalupe Garrido
Pérez, médica y Coordinadora Auxiliar Médica de Investigación en Salud. El equipo investigador contó
con experiencia en proyectos de investigación en salud y con participación de integrantes con
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experiencia en estudios cualitativos. Antes de iniciar cada entrevista se explicó a los participantes el
propósito del estudio y el interés del equipo por comprender sus pensamientos, sentimientos,
emociones, actitudes y comportamientos ante la diabetes tipo 2 y su tratamiento.
Análisis cualitativo
El análisis se realizó con apoyo de ATLAS.ti versión 23 como herramienta para organizar el corpus,
codificar fragmentos, recuperar citas y mantener trazabilidad. El software no sustituyó la interpretación.
Se siguieron seis momentos articulados: lectura y relectura de cada entrevista; anotaciones descriptivas,
lingüísticas y conceptuales; construcción de unidades de significado y temas emergentes; búsqueda de
conexiones y agrupaciones; análisis idiográfico y comparación entre casos; e integración final de la
estructura fenomenológica.
Operativamente se utilizó codificación abierta y agrupación relacional de códigos, equivalente a una
organización axial de relaciones, como recurso de manejo del corpus y no como procedimiento de teoría
fundamentada. El análisis formal fue realizado por dos investigadoras (SMGGP y MIAG). Se
elaboraron memos analíticos y se realizaron reuniones semanales del equipo para discutir
interpretaciones, revisar la correspondencia entre citas, códigos y temas, y evitar que la frecuencia
numérica sustituyera la relevancia fenomenológica. La relación entre códigos, subtemas y temas se
sintetizó en la estructura fenomenológica presentada en la Tabla 2.
Se prestó atención deliberada a casos negativos o disconfirmatorios. Por ejemplo, frente a participantes
que vivieron el diagnóstico como shock se conservaron relatos donde el diagnóstico era esperado por
la historia familiar; frente a la aparente ausencia de estigma se mantuvieron narrativas de autoculpa,
anticipación de juicio y una experiencia explícita de trato despectivo. Esta estrategia permitió conservar
heterogeneidad y evitar una estructura artificialmente homogénea.
Reflexividad, rigor y triangulación
El equipo investigador explicitó sus preconcepciones mediante diarios reflexivos y discusión colegiada.
Se reconocieron como riesgos interpretativos la tendencia a privilegiar explicaciones psicológicas sobre
condiciones estructurales y la familiaridad con el contexto institucional. Dichos supuestos fueron
confrontados de manera sistemática con narrativas divergentes y con la trazabilidad del análisis.
pág. 5898
Se operacionalizaron los criterios clásicos de rigor de Lincoln y Guba: credibilidad mediante
triangulación de investigadores, devolución de transcripciones a tres participantes para verificar
precisión y discusión colegiada; transferibilidad mediante descripción densa del contexto y
participantes; dependencia mediante registro de decisiones analíticas y revisión externa de una
proporción del corpus; y confirmabilidad mediante memos, diarios reflexivos y conservación de la ruta
entre entrevista, código, tema e interpretación. El reporte se estructuró tomando como referencia
COREQ (Consolidated Criteria for Reporting Qualitative Research), lista de 32 ítems distribuida en tres
dominios: equipo de investigación y reflexividad, diseño del estudio, y análisis y presentación de
resultados (Tong et al., 2007).
La triangulación final integró cuatro planos: 1) triangulación de investigadores mediante contraste de
interpretaciones; 2) triangulación interna entre transcripciones, códigos, memos y matriz
sociodemográfica; 3) contraste entre casos convergentes y casos negativos; y 4) contraste teórico
posterior con literatura reciente. Se consideró que un tema estaba sólidamente sustentado cuando su
significado podía seguirse desde las citas originales hasta la síntesis interpretativa y permanecía
explicativamente útil ante narrativas divergentes.
Consideraciones éticas
El protocolo fue aprobado por el Comité Local de Investigación y Ética en Investigación en Salud del
IMSS con registro R-2025-2701-045, de acuerdo con la documentación del estudio. Se obtuvo
consentimiento informado por escrito para la participación y grabación de las entrevistas. Para la
presentación de resultados se eliminaron identificadores directos y se asignaron códigos E01–E27. Los
archivos fueron resguardados con medidas de confidencialidad. Los autores declaran no tener conflictos
de interés.
RESULTADOS
Características de los participantes
El corpus final incluyó 27 personas: 16 mujeres (59.3%) y 11 hombres (40.7%). La edad media fue
57.2±14.7 años, con mediana de 58 años, rango de 25 a 84 años y recorrido intercuartílico de 48.0 a
66.5 años. Quince participantes (55.6%) acudían al turno vespertino y 12 (44.4%) al matutino. La
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heterogeneidad de escolaridad, ocupación, estado civil y religión amplió el rango de posiciones desde
las cuales se narró la experiencia (Tabla 1).
Tabla 1. Características sociodemográficas del corpus analítico (n=27)
Variable / categoría
n
%
Edad, media ± S
57.2 ± 14.7
—
Edad, mediana (RIC)
58 (48.0–66.5)
—
Edad, rango
25–84
—
Sexo: mujer
16
59.3
Sexo: hombre
11
40.7
Turno matutino
12
44.4
Turno vespertino
15
55.6
Estado civil: casado/a
14
51.9
Soltero/a
6
22.2
Viudo/a
4
14.8
Divorciado/a
1
3.7
Unión libre
2
7.4
Escolaridad: ninguna
2
7.4
Primaria
9
33.3
Secundaria
5
18.5
Preparatoria
2
7.4
Técnica
3
11.1
Licenciatura
6
22.2
Ocupación: hogar
10
37.0
Obrero/a
7
25.9
Comerciante
1
3.7
Profesionista
5
18.5
Jubilado/a
4
14.8
Religión: católica
19
70.4
Otra
8
29.6
S: desviación estándar; RIC: recorrido intercuartílico.
Esencia fenomenológica: vivir entre amenaza y control
En el conjunto de las narrativas, vivir con diabetes tipo 2 significó sostener una tensión cotidiana entre
dos polos: la amenaza de deterioro, dependencia o muerte y la posibilidad de conservar continuidad
biográfica mediante el tratamiento y el autocuidado. La enfermedad fue descrita como “silenciosa”,
“muerte lenta”, “problema”, “carga” o “mala calidad de vida”, pero también como una condición que
puede ser “controlada” y con la que es posible aprender a vivir. Esa tensión atravesó seis temas que no
operan de forma aislada, sino como dimensiones de una misma experiencia.
pág. 5900
Tema 1. El diagnóstico como ruptura biográfica mediada por la memoria familiar
El diagnóstico introdujo una discontinuidad en la narrativa de vida: obligó a reinterpretar el pasado,
anticipar el futuro y revisar prácticas previamente normales. En algunos participantes el primer
significado fue shock, miedo o incredulidad. La enfermedad familiar operó como un archivo
anticipatorio: amputaciones, pérdida de visión, infartos y muertes observadas en padres o abuelos
funcionaron como imágenes del futuro posible.
“Ay, pues sí, quedé como que en shock, pero pues mi papá era diabético; mi abuelita murió de
un coma diabético.” (E01)
“Me asusté porque… mi papá era diabético, murió de un infarto y él ya había perdido su vista;
pues sí me dio miedo.” (E14)
Sin embargo, la historia familiar no produjo siempre mayor conmoción. En un caso de contraste, la alta
presencia de diabetes en la familia volvió el diagnóstico esperable y redujo la sorpresa. Esta divergencia
muestra que la memoria familiar puede intensificar el temor o normalizar la enfermedad.
“Era… de esperarse, porque prácticamente toda mi familia padece de eso: mis papás, mis
abuelos.” (E24)
La incorporación del diagnóstico osciló entre aceptación activa, resignación y minimización. Algunos
participantes describieron haber cambiado tempranamente sus hábitos, mientras otros reconocieron que
al inicio “no le tomaron importancia”, atribuyendo retrospectivamente parte de sus dificultades actuales
a esa respuesta inicial.
Tema 2. Habitar un cuerpo vulnerable: una enfermedad silenciosa que amenaza el futuro
La diabetes se experimentó corporalmente aun cuando no siempre existieran síntomas específicos. Los
participantes construyeron metáforas de deterioro progresivo que convertían al cuerpo en objeto de
vigilancia. La expresión “muerte lenta” condensó la idea de un daño paulatino, poco visible y difícil de
detener.
“Vivir con diabetes es muy complicado… tienes que limitarte a muchísimas cosas… [para mí es]
muerte lenta.” (E17)
“Es una enfermedad silenciosa que [te] va acabando… yo me imagino que es injusta.” (E27)
“Si no me cuido, pues me espera la muerte.” (E23)
pág. 5901
El miedo no se dirigió a una noción abstracta de “complicaciones”, sino a pérdidas concretas: visión,
extremidades, función renal, movilidad, trabajo y autonomía. La visión adquirió especial peso cuando
estaba ligada al sustento laboral, mostrando cómo una posible complicación biomédica se transforma
en amenaza identitaria y económica.
“Si me afecta más… yo manejo; yo sin mi vista ya no sirvo para trabajar.” (E13)
Los pies, el entumecimiento, los calambres, las heridas y la visión borrosa funcionaron como señales
corporales interpretadas desde relatos familiares y conocimientos cotidianos. El cuerpo se volvió, así,
un territorio que debía ser observado para anticipar un deterioro temido.
Tema 3. Trayectoria emocional: del miedo y la tristeza a una adaptación siempre incompleta
Las narrativas emocionales no siguieron una secuencia lineal. Miedo, tristeza, preocupación,
frustración, enojo, ansiedad y episodios descritos como depresión aparecieron con distinta intensidad
según la trayectoria de enfermedad, las complicaciones y el apoyo disponible. En algunas personas el
malestar se mantuvo como experiencia persistente; en otras disminuyó cuando el tratamiento se volvió
rutina o cuando percibieron control.
“Me deprimo… de saber que tengo enfermedad y no me voy a curar; a veces me estreso por mi
enfermedad.” (E14)
“Frustración, mucha frustración… llegas a sentirte muy frustrada, con mucho miedo más que
nada.” (E16)
“A veces me da como ansiedad… no todos los días, pero a veces en la noche… me dan ganas de
estar comiendo.” (E26)
La adaptación no significó ausencia de sufrimiento. Más bien, surgió como un modo de hacer habitable
la condición: reconocer que no existe curación, confiar en el control posible y continuar con la vida
cotidiana. La tranquilidad aparecía vinculada a tener tratamiento, sentirse acompañado y comprobar
que la glucosa podía mantenerse estable.
“Me siento más o menos tranquila, porque sé que tengo ese tratamiento… no me la va a curar,
pero me la va a controlar.” (E25)
pág. 5902
Esta coexistencia de preocupación y adaptación impide reducir la experiencia emocional a una
dicotomía “aceptación/no aceptación”. La aceptación fue un logro provisional que debía renovarse ante
síntomas, cambios terapéuticos, dificultades económicas o imágenes de complicaciones.
Tema 4. La paradoja del tratamiento: carga cotidiana y garantía de continuidad
El tratamiento fue vivido simultáneamente como imposición y protección. Medicamentos, inyecciones,
dieta, monitoreo y citas incorporaron nuevas obligaciones en la rutina, pero los mismos elementos eran
reconocidos como aquello que permitía “estar bien”, evitar descontrol y prolongar la vida. Esta paradoja
fue particularmente visible en el uso de insulina: eficacia valorada frente a rechazo de la aguja o
cansancio de inyectarse.
“La insulina es magnífica… me ha caído bastante bien; [pero] la aguja… eso es lo único que no
me gusta.” (E01)
“Hay días que siento que no puedo… ya no quiero inyectarme, ya no quiero tomar mi
medicamento a veces; pero si no lo tomo… sé que es por mi bien.” (E26)
La adherencia emergió como una práctica negociada y cambiante, no como una categoría binaria.
Algunos participantes describieron disciplina rigurosa; otros establecieron márgenes de flexibilidad con
alimentos, horarios o fines de semana. Estas “transgresiones” no siempre expresaban rechazo del
tratamiento, sino intentos por preservar placer, sociabilidad y sensación de normalidad dentro de una
vida medicalizada.
“Trato de cuidarme entre semana y poder disfrutar el fin de semana con la familia.” (E01)
La actitud proactiva se articuló con la idea de no dejarse vencer por la enfermedad. Esta agencia
coexistió con cansancio terapéutico, olvidos, temores sobre efectos de “tantas pastillas” y momentos de
abandono deseado.
“Tiene uno que ser positivo, tiene que ser uno echado para adelante; no te puedes deprimir o…
no querer tomarte el medicamento.” (E05)
Tema 5. Reorganizar la vida: alimentación, trabajo, economía, roles y autonomía
La diabetes modificó actividades que antes eran automáticas. La alimentación fue el cambio más
transversal: reducir azúcar, harinas, refrescos o porciones exigió reorganizar compras, preparación de
alimentos y convivencia. Para algunas personas esta reorganización se volvió rutina; para otras
pág. 5903
representó restricción permanente, especialmente en espacios laborales o sociales donde los demás
podían comer o beber sin limitaciones.
“Vivir con diabetes es muy complicado… tienes que limitarte a muchísimas cosas en tanto a
alimentación como en lo que bebes.” (E17)
El trabajo apareció como una dimensión central pero desigual. Las citas mensuales, síntomas, cansancio
y necesidad de vigilancia podían interferir con horarios o permisos laborales. En otros casos, la
posibilidad de una complicación amenazaba directamente la capacidad de seguir trabajando.
“En el trabajo, sobre todo por las citas constantes que tengo, porque son mensualmente… tengo
que pedir [permiso].” (E24)
“Es como una carga… me estaba ocasionando problemas en economía.” (E13)
La enfermedad también transformó roles familiares. Algunas personas expresaron temor de convertirse
en carga; otras asumieron simultáneamente el autocuidado y el cuidado de familiares con diabetes. La
autonomía, por tanto, no dependía solo de la capacidad física, sino de conservar un lugar productivo y
relacional dentro de la familia.
Tema 6. Redes de sostén y contexto estructural: familia, espiritualidad, servicios de salud y
estigma
La familia fue el soporte más constante: recordaba medicamentos, adaptaba alimentos, acompañaba
consultas y aportaba seguridad emocional. El apoyo profesional no fue entendido como sustituto del
familiar, sino como complemento. Esta interdependencia fue expresada de manera directa por una
participante:
“Los dos creo que van de la mano… si tengo el apoyo de mi familia [pero] no vengo al doctor…
de nada me va a servir; y si sigo al doctor y mi familia no me apoya, pues tampoco.” (E01)
La espiritualidad también formó parte del afrontamiento en varias narrativas. La enfermedad podía ser
comprendida en relación con Dios, la oración o una dimensión espiritual del sufrimiento. Este recurso
no apareció necesariamente como oposición al tratamiento biomédico; con frecuencia coexistió con el
uso regular de medicamentos y la confianza en la atención profesional.
“Es una enfermedad terrible emocionalmente, terrible físicamente también y espiritualmente.”
(E19)
pág. 5904
La experiencia institucional fue ambivalente. Algunos participantes valoraron las consultas regulares,
el acceso al tratamiento y la incorporación de medicamentos más recientes; otros describieron cargas
relacionadas con citas, disponibilidad o características de los dispositivos. Esto sitúa la adherencia no
solo en la voluntad individual, sino en condiciones de acceso y organización del servicio.
“Los medicamentos que ingresaron al Seguro… de más reciente generación, ha estado bien el
tratamiento, me ha funcionado bien.” (E22)
El estigma mostró heterogeneidad. Muchas personas negaron haber sufrido maltrato por su diabetes.
Sin embargo, aparecieron autoculpa, vergüenza y anticipación de juicio, junto con al menos una
experiencia explícita de trato despectivo. Por ello, la estructura del fenómeno no puede describirse como
“ausencia de estigma”, sino como coexistencia de no discriminación percibida con formas
internalizadas, anticipadas y ocasionalmente interpersonales.
“La culpa quién la tiene, sino yo…” (E23)
“Sí… [he escuchado] rechazo… ‘los viejos apestan’.” (E27)
La diversidad de estas experiencias obliga a diferenciar entre estigma por diabetes, edadismo y
autoculpabilización, evitando atribuir automáticamente cada interacción negativa a la enfermedad.
Fenomenológicamente, lo relevante es que la posibilidad del juicio social se integra al modo en que
algunas personas se perciben y se relacionan con otros.
pág. 5905
Tabla 2. Estructura fenomenológica final y subtemas
Subtemas principales
Significado fenomenológico
Shock/incredulidad; memoria
familiar; anticipación del futuro;
aceptación, normalización o
minimización
El diagnóstico obliga a
reinterpretar la propia biografía a
la luz de experiencias familiares y
de una nueva conciencia de
vulnerabilidad.
Metáforas de muerte/deterioro;
vigilancia corporal; miedo a
ceguera, amputación, riñón y
pérdida funcional
El cuerpo deja de ser transparente
y se convierte en fuente de señales
que deben vigilarse para evitar un
futuro temido.
Miedo; tristeza; frustración;
ansiedad; enojo; adaptación;
tranquilidad condicionada
El malestar fluctúa y la adaptación
se construye de manera
incompleta, ligada a control
percibido y apoyo disponible.
Eficacia vs. carga; insulina y
agujas; fatiga terapéutica;
adherencia negociada; agencia
El tratamiento restringe y, al
mismo tiempo, hace posible la
continuidad de la vida; adherirse
implica negociar autonomía y
normalidad.
Alimentación; trabajo; citas;
economía; roles;
dependencia/autonomía
La enfermedad reordena tiempos,
recursos y relaciones; su carga se
define también por lo que impide o
obliga a modificar.
Familia; profesionales;
espiritualidad; sistema de salud;
autoculpa; estigma heterogéneo
Vivir con diabetes es relacional: se
hace más o menos habitable según
apoyos, creencias, acceso y
experiencias de juicio social.
Triangulación analítica final
La triangulación confirmó que la esencia “vivir entre amenaza y control” no depende de una sola
entrevista ni de una sola dimensión. Los seis temas fueron contrastados entre participantes, matriz
sociodemográfica, citas, memos y casos negativos. La tabla 3 resume la convergencia y los principales
elementos disconfirmatorios conservados en la interpretación.
pág. 5906
Tabla 3. Matriz de triangulación interna de los hallazgos
Tema
Evidencia convergente
Caso de contraste / control
interpretativo
Diagnóstico y memoria familiar
E01 y E14: shock y miedo
vinculados con complicaciones
observadas en familiares.
E24: diagnóstico esperado por alta
presencia familiar; la memoria
familiar también normaliza.
Cuerpo vulnerable y amenaza
E17, E27 y E23: metáforas de
muerte/deterioro; E13: riesgo de
perder visión y trabajo.
No todos narraron síntomas o
miedo con la misma intensidad; el
tema se interpreta como estructura
de vulnerabilidad, no como
experiencia universal.
Trayectoria emocional
E14, E16 y E26: tristeza,
frustración, miedo y ansiedad; E25:
tranquilidad asociada al control.
La adaptación coexiste con
malestar; se descartó una secuencia
lineal de “negación a aceptación”.
Paradoja del tratamiento y
adherencia
E01 y E26: beneficio reconocido
junto con carga/aversión; E05:
actitud proactiva.
Flexibilizaciones alimentarias y
cansancio terapéutico impiden
clasificar la adherencia como
dicotomía fija.
Reorganización de vida, trabajo y
economía
E17: restricciones alimentarias;
E24: permisos laborales; E13: carga
económica y amenaza funcional.
La carga varía por ocupación y
posición familiar; no se asumió un
impacto homogéneo.
Redes, espiritualidad, sistema y
estigma
E01: complementariedad familia-
profesionales; E19: dimensión
espiritual; E23: autoculpa; E27:
trato despectivo.
Muchos negaron discriminación
directa; se corrigió la conclusión
preliminar de ausencia de estigma y
se distinguieron autoestigma,
estigma anticipado, edadismo y
experiencias interpersonales.
DISCUSIÓN
Este estudio integra la experiencia vivida de 27 personas con diabetes tipo 2 atendidas en el primer nivel
del IMSS y muestra que el fenómeno se organiza alrededor de una tensión fundamental entre amenaza
y control. La diabetes se incorpora a la biografía como un riesgo capaz de transformar cuerpo, trabajo,
autonomía y relaciones, mientras el tratamiento y el autocuidado ofrecen una forma de contener ese
riesgo. Esta interpretación coincide con el carácter fluctuante y emocionalmente exigente del
automanejo descrito en Gales y con estudios fenomenológicos recientes de Etiopía, Nigeria y Jordania,
donde se entrelazan emociones, creencias, limitaciones económicas, apoyo social y funcionamiento de
los servicios (Ageru et al., 2026; Ayodeji et al., 2025; Hasan et al., 2026; Kaur et al., 2025).
pág. 5907
El papel de la memoria familiar constituye un hallazgo relevante. El diagnóstico no se interpreta solo
mediante información biomédica, sino a través de imágenes previas de amputación, pérdida de visión,
infarto o muerte; esas imágenes pueden aumentar el temor o, en sentido contrario, normalizar el
diagnóstico cuando la diabetes se percibe como parte esperable de la historia familiar. En México,
Heredia-Pi et al. (2025) mostraron que la experiencia de la diabetes está atravesada por roles familiares,
trabajo, acceso y género, mientras Arrieta-Canales et al. (2023) documentaron en un contexto rural
mexicano la importancia de comprender la atención desde las experiencias concretas de pacientes y
profesionales. Nuestro análisis agrega que la memoria familiar puede actuar simultáneamente como
advertencia, fuente de miedo, referencia práctica y mecanismo de normalización.
La corporeización de la amenaza fue especialmente visible en las metáforas de “muerte lenta”,
“enfermedad silenciosa” y en el temor a perder visión, extremidades, función renal o autonomía. Xiao
et al. (2025) identificaron que el miedo a las complicaciones se organiza alrededor de incertidumbre,
apoyo y estilos de afrontamiento, mientras un estudio fenomenológico realizado en Singapur (AshaRani
et al., 2025) mostró que las complicaciones modifican reconocimiento de síntomas, búsqueda de ayuda,
adherencia y adaptación. En el presente corpus, el temor no fue una idea abstracta: podía comprometer
identidad y sustento, como en el participante que vinculó la visión con su capacidad de trabajar. Esto
sugiere que la educación sobre complicaciones debe combinar información de riesgo con estrategias de
eficacia, prevención y afrontamiento para evitar fatalismo.
La trayectoria emocional tampoco siguió una progresión lineal hacia una aceptación definitiva. Tristeza,
miedo, frustración, ansiedad y cansancio reaparecieron incluso en personas que expresaban adaptación.
Lewinski et al. (2024) describieron que el malestar por diabetes puede abarcar simultáneamente
dimensiones emocionales, de régimen, interpersonales y de relación con los servicios; una síntesis
temática (Morales-Brown et al., 2024) confirmó que el diabetes distress afecta bienestar, conductas de
manejo y control glucémico. Estos datos respaldan interpretar la adaptación como un equilibrio
provisional que requiere ser reconstruido frente a cambios terapéuticos, síntomas, dificultades
económicas o nuevas amenazas percibidas.
La paradoja del tratamiento —carga cotidiana y, al mismo tiempo, garantía de continuidad— fue otro
núcleo consistente. El tratamiento añade inyecciones, horarios, restricciones, monitoreo y citas, pero
pág. 5908
también hace posible sentirse controlado y continuar con la vida. Esta ambivalencia es congruente con
la experiencia de automanejo descrita por Kaur et al. (2025). Estudios recientes sobre toma de
medicamentos y mantenimiento del autocuidado muestran que conocimientos, creencias,
autorregulación, recursos, hábitos y contexto social influyen de manera dinámica sobre la continuidad
terapéutica (Carvalho et al., 2024; Tuobenyiere et al., 2023; Vallis et al., 2024). Por ello, las
flexibilizaciones, olvidos o deseos ocasionales de suspender el tratamiento no deben interpretarse
únicamente como “incumplimiento”, sino investigarse como señales de carga, fatiga o negociación de
autonomía, sin minimizar el riesgo clínico.
La familia funcionó como infraestructura cotidiana del cuidado: adaptó alimentos, recordó
medicamentos, acompañó consultas y aportó apoyo emocional. En adultos mexicoamericanos, Jordan
et al. (2024) encontraron que la familia puede aportar apoyo, motivación y protección, pero también
generar tensiones y necesidades educativas; Stenberg y Hjelm (2024) describieron apoyo informativo,
instrumental y emocional; y Newson et al. (2025) mostraron mediante IPA que el rol de cuidador puede
implicar resiliencia, responsabilidad y carga psicológica. La investigación de Molla et al. (2026) añadió
que familia, amistades, comunidad, prácticas culturales y apoyo religioso participan activamente en el
automanejo. En nuestro corpus, familia y profesionales fueron percibidos como complementarios, lo
que favorece estrategias de educación que integren a la red de apoyo cuando la persona lo desea.
La espiritualidad apareció como recurso de sentido y afrontamiento, no necesariamente como
alternativa al tratamiento biomédico. Esta coexistencia coincide con estudios recientes en Jordania,
Nigeria y Etiopía, donde creencias religiosas, comunidad y prácticas de fe pueden sostener el
afrontamiento, aunque en determinados contextos también pueden entrar en tensión con
recomendaciones médicas (Ayodeji et al., 2025; Hasan et al., 2026; Molla et al., 2026).
pág. 5909
En la práctica, explorar la espiritualidad de manera respetuosa puede mejorar la comprensión del
paciente sin asumir que toda creencia religiosa constituye una barrera.
El análisis ampliado obligó a corregir la interpretación inicial del estigma. La mayoría de las entrevistas
no describió discriminación directa, pero aparecieron autoculpa, vergüenza, anticipación de juicio y al
menos una experiencia explícita de trato despectivo. El análisis multinacional de Holmes-Truscott et
al. (2025) demuestra que culpa/juicio, trato diferente y autoestigma son dimensiones relacionadas pero
no equivalentes y pueden coexistir con distinta intensidad. Así, “no haber sido discriminado” no
equivale a ausencia de estigma. Clínicamente es importante evitar lenguaje culpabilizante que reduzca
la diabetes tipo 2 a decisiones individuales, porque puede reforzar sufrimiento moral y disminuir la
apertura comunicativa.
Trabajo, economía, género y roles familiares ampliaron la comprensión de la carga. Aunque este estudio
no fue diseñado para comparar experiencias por sexo, las narrativas de permisos laborales,
responsabilidad económica, cuidado de otros y temor a perder capacidad productiva convergen con
estudios recientes de México y atención primaria que muestran diferencias de género en apoyo recibido,
barreras económicas, empleo, autocuidado y responsabilidades familiares (Heredia-Pi et al., 2025;
Ramírez-Morros et al., 2024). Un estudio fenomenológico en adultos mayores rurales también señaló
falta de tiempo, actitudes negativas y limitaciones de conocimiento como obstáculos para el automanejo
(Zhang et al., 2024). Estos hallazgos recuerdan que un plan terapéutico puede ser técnicamente correcto
y, sin embargo, fracasar si no cabe en la organización real de la vida cotidiana.
En conjunto, los hallazgos respaldan un modelo de atención centrada en la persona. Las normas de la
American Diabetes Association para 2026 recomiendan educación y apoyo continuos para el
automanejo, toma compartida de decisiones, valoración de determinantes sociales y atención
sistemática del bienestar psicosocial (ADA PPC, 2026a, 2026b). Experiencias recientes con programas
digitales de educación muestran además que los pacientes valoran información accesible, apoyo
emocional, interacción con profesionales y flexibilidad para integrar el autocuidado a sus rutinas
(Hawkes et al., 2024; Yaagoob et al., 2024). En el primer nivel del IMSS, esto se traduce en explorar la
historia familiar y las imágenes que organizan el miedo, valorar malestar emocional y fatiga del
pág. 5910
tratamiento, negociar objetivos compatibles con trabajo y economía, integrar a la familia con
consentimiento, reconocer recursos espirituales y utilizar comunicación no culpabilizante.
Fortalezas y limitaciones
Entre las fortalezas se encuentran la ampliación del corpus respecto de la versión preliminar, la
integración de 27 entrevistas con datos sociodemográficos conciliados, la heterogeneidad de edad y
posición social, la incorporación explícita de casos de contraste, la triangulación analítica y la
trazabilidad de los temas mediante citas. La reconstrucción permitió corregir afirmaciones previas que
homogeneizaban en exceso la experiencia, particularmente respecto del estigma y de la idea de una
aceptación lineal.
Las limitaciones deben interpretarse con cuidado. El estudio procede de una sola Unidad de Medicina
Familiar y no busca generalización estadística. El corpus amplio aporta variación, pero puede disminuir
la profundidad idiográfica típica de muestras pequeñas de IPA; por ello, el procedimiento se describe
como fenomenológico interpretativo inspirado en IPA y no como un IPA clásico estricto. Parte de las
transcripciones provino de reconocimiento automático de voz y presentó fragmentos ambiguos, por lo
que se seleccionaron citas solo cuando el sentido era suficientemente claro. Tres registros carecieron de
transcripción disponible y fueron excluidos sin imputación. Tampoco se incorporó directamente la
perspectiva de familiares o profesionales ni se vincularon las narrativas con indicadores clínicos
objetivos como hemoglobina glucosilada.
Implicaciones para la práctica
Los resultados sugieren seis líneas de acción aplicables al primer nivel: explorar en consulta la historia
familiar y las imágenes de complicaciones que modelan el miedo; evaluar periódicamente malestar
emocional y fatiga terapéutica; negociar objetivos de autocuidado compatibles con trabajo, economía y
prácticas culturales; integrar a la familia con consentimiento de la persona; reconocer la espiritualidad
como recurso posible sin sustituir terapias efectivas; y emplear lenguaje no culpabilizante, además de
detectar experiencias de estigma o discriminación. Estas acciones son congruentes con una atención
colaborativa y centrada en la persona (ADA PPC, 2026a, 2026b).
pág. 5911
CONCLUSIONES
La experiencia de vivir con diabetes tipo 2 en esta Unidad de Medicina Familiar se estructura como una
tensión persistente entre amenaza y control. El diagnóstico reordena la biografía y se interpreta a través
de las memorias familiares de amputación, pérdida de visión, infarto o muerte; el cuerpo se vuelve
vulnerable y vigilado; el tratamiento es a la vez carga y posibilidad de continuidad, y la vida cotidiana
se reorganiza alrededor de alimentos, medicamentos, citas, trabajo, economía y relaciones. Esto quiere
decir que, para los participantes, la enfermedad rebasa el terreno metabólico y alcanza la identidad y la
capacidad de trabajar y de sostener a la familia.
Las emociones no evolucionan de forma lineal hacia una aceptación definitiva. Miedo, tristeza,
frustración, ansiedad y cansancio pueden reaparecer aun en personas que ya se describen adaptadas,
sobre todo cuando cambia el tratamiento, surgen síntomas nuevos o se complica la situación económica;
por lo que la adaptación se entiende mejor como un equilibrio provisional. Lo mismo ocurre con la
adherencia. Se vive como una negociación cotidiana entre las necesidades clínicas y el deseo de
conservar cierta normalidad, de tal manera que los olvidos, las flexibilizaciones o las ganas de suspender
el tratamiento merecen explorarse en consulta como señales de carga o de fatiga terapéutica antes de
etiquetarse como incumplimiento.
Familia, profesionales de salud y recursos espirituales pueden sostener el autocuidado, mientras que las
barreras laborales e institucionales, la autoculpa y las formas heterogéneas de estigma añaden carga. El
estigma no se limitó a la discriminación directa; apareció sobre todo como vergüenza y anticipación de
juicio, lo que obliga a cuidar el lenguaje con el que se habla de la enfermedad durante la consulta.
Una atención centrada en la persona en el primer nivel del IMSS debería escuchar estas dimensiones y
convertirlas en parte del plan terapéutico, en lugar de tratarlas como elementos ajenos al control
metabólico. En la práctica, esto implica preguntar por la historia familiar y por los miedos que la
acompañan, valorar el malestar emocional y ajustar las metas de autocuidado a los horarios y recursos
de cada paciente. Consideramos que los estudios futuros deberían incorporar la voz de familiares y
profesionales y relacionar estas narrativas con la hemoglobina glucosilada; esto permitiría conocer
cómo se vincula la experiencia vivida con el control de la enfermedad.
pág. 5912
Declaraciones
Aprobación ética: Comité de Ética en Investigación de Salud del IMSS, registro R-2025-2701-045,
conforme a la documentación del estudio.
Consentimiento informado: se obtuvo consentimiento informado para participar y para la grabación de
las entrevistas.
Confidencialidad: las citas se presentan con códigos E01–E27 y sin identificadores directos.
Conflicto de intereses: los autores declaran no tener conflictos de interés.
Financiamiento: los recursos del estudio fueron financiados por el grupo de trabajo y la investigadora
principal; no se contó con patrocinador externo.
Disponibilidad de datos: las transcripciones contienen información sensible y no deben hacerse públicas
de forma íntegra. Cualquier acceso deberá regirse por la aprobación ética, el consentimiento y las
políticas institucionales de confidencialidad.
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