MÁS ALLÁ DE LOS INDICADORES: CONSTRUCCIÓN
METODOLÓGICA DE UN MODELO INTEGRADOR PARA
LA EVALUACIÓN DE LA GESTIÓN DE LA CALIDAD EN
INSTITUCIONES DE SALUD
BEYOND INDICATORS: METHODOLOGICAL DEVELOPMENT OF AN
INTEGRATIVE MODEL FOR ASSESSING QUALITY MANAGEMENT IN
HEALTHCARE INSTITUTIONS
Yer Orlando Monsalve Ospina
Corporación Universitaria Minuto de Dios, Colombia
Maria Fernanda Càrdenas Arèvalo
Corporación Universitaria Minuto de Dios, Colombia

pág. 5950
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i5.26437
Más allá de los Indicadores: Construcción Metodológica de un Modelo
Integrador para la Evaluación de la Gestión de la Calidad en Instituciones
de Salud
Yer Orlando Monsalve Ospina1
yer.monsalve@uniminuto.edu
https://orcid.org/0000-0001-5411-2444
Corporación Universitaria Minuto de Dios
UNIMINUTO, Colombia
Maria Fernanda Càrdenas Arèvalo
maria.cardenas-ar@uniminuto.edu
https://orcid.org/0009-0009-5359-8986
Corporación Universitaria Minuto de Dios
UNIMINUTO, Colombia
RESUMEN
La evaluación de la gestión de la calidad en las instituciones de salud requiere instrumentos que integren
dimensiones estructurales, organizacionales, asistenciales y de resultados, superando los enfoques
centrados exclusivamente en indicadores aislados. El objetivo de este estudio fue construir una
propuesta metodológica para un modelo integrador de evaluación de la gestión de la calidad en
instituciones de salud. Se desarrolló un estudio documental de carácter descriptivo y analítico,
sustentado en la revisión de literatura científica y documentos técnicos relacionados con la calidad
asistencial, la seguridad del paciente, la gestión institucional y la mejora continua. Mediante un proceso
de identificación, análisis y organización conceptual de los componentes relevantes, se establecieron
dimensiones orientadas a articular los procesos de gestión con los resultados de la atención. Como
resultado, se consolidó una propuesta estructurada en diez dimensiones: gobernanza y liderazgo;
estructura y capacidad institucional; talento humano; gestión del riesgo y seguridad del paciente;
experiencia y atención centrada en la persona; eficiencia y gestión de recursos; efectividad clínica y
resultados; acceso, oportunidad y equidad; continuidad y coordinación; e información y mejora
continua. Se concluye que esta estructura constituye una base metodológica para orientar el diseño de
un instrumento de evaluación integral, cuya validez y confiabilidad deberán establecerse mediante
etapas posteriores de validación y aplicación empírica.
Palabras clave: gestión de la calidad, indicadores de calidad, seguridad del paciente, evaluación
institucional, modelo integrador
1 Autor principal.
Correspondencia: yer.monsalve@uniminuto.edu

pág. 5951
Beyond Indicators: Methodological Development of an Integrative Model
for Assessing Quality Management in Healthcare Institutions
ABSTRACT
The evaluation of quality management in healthcare institutions requires instruments that integrate
structural, organizational, care-related, and outcome dimensions, moving beyond approaches focused
exclusively on isolated indicators. This study aimed to develop a methodological proposal for an
integrative model to evaluate quality management in healthcare institutions. A descriptive and
analytical documentary study was conducted, based on a review of scientific literature and technical
documents addressing healthcare quality, patient safety, institutional management, and continuous
improvement. Through a process of identification, analysis, and conceptual organization of relevant
components, dimensions were established to link management processes with healthcare outcomes. As
a result, a framework comprising ten dimensions was developed: governance and leadership;
institutional structure and capacity; human resources; risk management and patient safety; patient
experience and person-centered care; efficiency and resource management; clinical effectiveness and
outcomes; access, timeliness, and equity; continuity and coordination of care; and information
management and continuous improvement. It is concluded that this framework provides a
methodological foundation for designing a comprehensive evaluation instrument. Its validity and
reliability should be established through subsequent validation procedures and empirical application.
Keywords: healthcare quality management, quality indicators, patient safety, institutional assessment,
integrative model
Artículo recibido 20 agosto 2026
Aceptado para publicación: 25 setiembre 2026

pág. 5952
INTRODUCCIÓN
La calidad de la atención sanitaria constituye un componente estratégico de los sistemas de salud,
debido a su relación con la seguridad del paciente, la efectividad clínica, la oportunidad de la atención,
la experiencia de las personas y el uso responsable de los recursos institucionales. Su gestión requiere
comprender la organización sanitaria como un sistema complejo en el que interactúan capacidades
estructurales, procesos asistenciales, decisiones directivas, competencias del talento humano y
resultados en salud. En consecuencia, evaluar la calidad supone superar las aproximaciones
exclusivamente normativas o centradas en indicadores aislados, para avanzar hacia esquemas de análisis
que permitan interpretar de manera articulada el desempeño institucional.
El modelo de estructura, proceso y resultado propuesto por Donabedian,(1966) constituye uno de los
referentes clásicos para comprender la evaluación de la calidad asistencial. Este enfoque permite
relacionar las condiciones en las que se presta la atención, las actividades desarrolladas y los resultados
obtenidos. Sin embargo, la gestión contemporánea de las instituciones sanitarias también demanda
incorporar dimensiones relacionadas con el liderazgo, la cultura de seguridad, la experiencia del
paciente, la equidad, la continuidad asistencial, la transformación digital y la mejora continua.
Estos componentes adquieren relevancia porque el desempeño de una organización no depende
exclusivamente de sus recursos disponibles o del cumplimiento de procedimientos, sino también de la
manera en que sus capacidades se articulan para producir atención segura y efectiva.
En las últimas décadas, las organizaciones sanitarias han adoptado diversos modelos de gestión y
evaluación, entre ellos los sistemas de acreditación, los marcos de excelencia organizacional, la gestión
por procesos y las metodologías de optimización como Lean Healthcare y Six Sigma.
En el caso de Breyer et al. (2019), la revisión identificó 248 indicadores; solo el 10,2 % aparecía en más
de un artículo o documento y el 47 % especificaba cómo se calculaba u obtenía. Estos datos permiten
sustentar la dificultad de comparar indicadores entre instituciones.
Para Alanazi et al. (2022), la revisión se centró en las actitudes de seguridad del personal de enfermería
y su relación con los resultados de los pacientes. El trabajo respalda especialmente la relevancia del
trabajo en equipo, la comunicación y la cultura de seguridad; conviene evitar atribuirle conclusiones
específicas sobre liderazgo si no se confirma en el texto completo.

pág. 5953
Estos enfoques ofrecen herramientas para estandarizar procedimientos, identificar desperdicios,
disminuir la variabilidad y fortalecer el control de los procesos. No obstante, responden a propósitos y
niveles de intervención diferentes. Mientras algunos se concentran en el cumplimiento de estándares,
otros priorizan el mejoramiento de procesos específicos o la medición de resultados. Su utilización
desarticulada puede dificultar la construcción de una visión institucional compartida.
La fragmentación de la evaluación de la calidad representa un problema conceptual y operativo. Una
institución puede presentar resultados favorables en oportunidad o eficiencia y, al mismo tiempo,
mantener debilidades en seguridad del paciente, continuidad asistencial, bienestar del personal o
experiencia del usuario.
De igual manera, la multiplicidad de indicadores no garantiza por sí misma una evaluación integral,
especialmente cuando existen diferencias en sus definiciones, denominadores, periodicidades, fuentes
de información y criterios de interpretación. Por ello, el desafío no consiste únicamente en aumentar la
cantidad de mediciones, sino en establecer una estructura conceptual coherente que permita seleccionar,
relacionar e interpretar los indicadores pertinentes.
Los antecedentes sobre evaluación de la calidad, acreditación y optimización de procesos permiten
identificar aportes complementarios. Arah et al. (2006) examinaron marcos de evaluación del
desempeño sanitario; Kruk et al. (2018) plantearon una visión de sistemas de salud de alta calidad;
Araujo et al. (2020) y Hussein et al. (2021) abordaron aspectos relacionados con la acreditación y sus
efectos; mientras que Rathi et al. (2022) estudiaron aplicaciones de metodologías de mejora de procesos.
En conjunto, estos enfoques ofrecen elementos para la construcción de una arquitectura de evaluación,
aunque sus alcances no son equivalentes y deben analizarse según el contexto, el propósito y la unidad
de análisis de cada propuesta.
En el ámbito institucional colombiano, esta discusión también comprende la gestión de la información,
la trazabilidad de los registros, la interoperabilidad y el seguimiento de los procesos de mejoramiento.
La calidad de los datos condiciona la confiabilidad de los indicadores y, por tanto, la utilidad de la
información para orientar decisiones gerenciales. En consecuencia, una propuesta integradora debe
considerar tanto los componentes clínicos y organizacionales como las capacidades informacionales
necesarias para realizar seguimiento sistemático al desempeño.

pág. 5954
A partir de esta problemática, se identifica la necesidad de estructurar un modelo que articule las
principales dimensiones de la gestión de la calidad y facilite su traducción en variables, indicadores y
criterios de verificación. La contribución esperada no consiste en reemplazar los modelos existentes,
sino en organizar sus componentes convergentes dentro de una estructura metodológica que facilite la
evaluación institucional y el desarrollo posterior de un instrumento de medición.
La relevancia del estudio se sitúa en dos planos. En el plano científico, busca aportar una organización
conceptual que reduzca la superposición de categorías y mejore la trazabilidad entre los constructos y
su expresión operacional. En el plano práctico, pretende ofrecer una base para que las instituciones de
salud identifiquen brechas, prioricen acciones de mejora y articulen información procedente de
diferentes procesos.
En concordancia con lo anterior, la pregunta de investigación es: ¿Cuáles son las dimensiones, variables
e indicadores que debería contener un modelo integrador de calidad para instituciones de salud?
El objetivo general fue contribuir a la construcción del instrumento institucional para la evaluación de
la gestión de la calidad en instituciones de salud, mediante el análisis de evidencia científica y
documental, la consolidación de dimensiones y variables de un modelo integrador y la estructuración
de indicadores e ítems sustentados en referentes científicos y metodológicos. Como objetivos
específicos se plantearon: 1. Analizar la evidencia científica y documental sobre modelos y enfoques
de gestión de la calidad aplicables a instituciones de salud, identificando sus principales componentes,
aportes y limitaciones. 2. Consolidar las dimensiones y variables que conforman un modelo integrador
de gestión de la calidad en instituciones de salud, depurando duplicidades conceptuales y estableciendo
su fundamentación científica. 3. Estructurar los indicadores e ítems asociados a las dimensiones y
variables identificadas, como aporte a la construcción del instrumento institucional para la evaluación
de la gestión de la calidad en instituciones de salud.
METODOLOGÍA
Diseño de investigación
Se desarrolló un estudio documental de alcance descriptivo-exploratorio, orientado al desarrollo
metodológico preliminar de un modelo integrador para la evaluación de la gestión de la calidad en
instituciones de salud.

pág. 5955
El análisis se centró en la identificación de constructos, la comparación de enfoques y la organización
de dimensiones, variables e indicadores potencialmente pertinentes para la evaluación institucional.
El trabajo se ubicó en una fase de construcción conceptual y operacional. Por tanto, su alcance
comprendió la estructuración del modelo y la propuesta de una matriz de operacionalización, sin asumir
que el instrumento resultante contara con validación psicométrica o evidencia empírica de
confiabilidad.
Fuentes de información
La unidad documental estuvo constituida por publicaciones científicas, marcos conceptuales y
documentos técnicos relacionados con la gestión de la calidad, la seguridad del paciente, la acreditación,
la evaluación del desempeño sanitario y la mejora de procesos. Entre las fuentes previstas en el
protocolo de investigación se incluyeron PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, SciELO y
LILACS, además de documentos de organismos y entidades vinculados con la calidad de la atención
sanitaria.
La selección de fuentes consideró su pertinencia temática, la claridad de sus fundamentos
metodológicos, su contribución a la evaluación de instituciones de salud y su utilidad para identificar
dimensiones, variables e indicadores. Se contempló literatura publicada entre 2006 y 2024, junto con
trabajos seminales necesarios para fundamentar el modelo.
Criterios de selección documental
Se consideraron pertinentes los documentos que abordaran explícitamente modelos de gestión de la
calidad, marcos de evaluación institucional, indicadores de desempeño, seguridad del paciente,
acreditación o metodologías de mejoramiento aplicadas a organizaciones sanitarias. Se excluyeron
documentos duplicados, publicaciones sin relación directa con el objeto de estudio y textos que no
proporcionaran información suficiente para identificar su contribución conceptual o metodológica.
Cuando se incorporaron documentos normativos o manuales técnicos, su función fue complementar la
fundamentación científica y contextualizar las exigencias institucionales. Estos documentos se
diferenciaron de los estudios empíricos para evitar atribuirles resultados que no hubieran sido evaluados
directamente.

pág. 5956
Procedimiento de análisis
El procedimiento se organizó en cinco etapas metodológicas.
Primera etapa
Identificación y extracción documental. Se organizó la información relevante de las fuentes en una
matriz bibliográfica, registrando autores, año, propósito, enfoque, dimensiones abordadas, indicadores
y contribución al estudio.
Segunda etapa
Comparación de modelos y enfoques. Se contrastaron los componentes de los modelos de estructura,
proceso y resultado, los marcos de evaluación del desempeño, los sistemas de acreditación y las
metodologías de optimización de procesos. El análisis buscó reconocer convergencias, diferencias de
alcance y posibles áreas de complementariedad.
Tercera etapa
Depuración conceptual. Se revisaron las categorías identificadas para reconocer sinónimos, constructos
superpuestos y diferencias conceptuales relevantes. La consolidación consideró la pertinencia para la
gestión institucional, la relación con la calidad asistencial y la posibilidad de distinguir las categorías
durante su operacionalización.
Cuarta etapa
Construcción de la matriz de operacionalización. Los constructos consolidados se organizaron en una
secuencia jerárquica: dimensión, variable, definición conceptual, definición operacional, indicador
sugerido y fuente de verificación. Esta estructura se diseñó para conservar la trazabilidad entre el
fundamento teórico y su posible expresión empírica.
Quinta etapa
Revisión de consistencia. Se examinó la correspondencia entre las dimensiones y las variables,
procurando evitar duplicidades, ambigüedades y formulaciones que combinaran varios atributos en un
mismo indicador. La revisión se orientó a establecer una estructura preliminar susceptible de evaluación
posterior por expertos.

pág. 5957
Criterios para la organización de las dimensiones
La consolidación de las dimensiones se fundamentó en cuatro criterios: relevancia para la gestión de la
calidad en salud; diferenciación conceptual; capacidad para integrar variables relacionadas sin perder
especificidad; y posibilidad de traducción en indicadores observables o verificables.
Las diez dimensiones se consideraron componentes complementarios de un sistema de evaluación, no
factores estadísticamente independientes ni categorías cuya validez discriminante hubiera sido
demostrada. Su estructura deberá someterse a revisión especializada antes de establecer la versión
definitiva del instrumento.
Consideraciones éticas
El estudio se fundamentó en el análisis documental y no contempló, en la fase descrita, intervención
sobre pacientes ni recolección directa de información clínica identificable. Se mantuvo el
reconocimiento de la autoría intelectual mediante citación de las fuentes consultadas. La clasificación
ética formal del proyecto y cualquier requisito de aprobación o exención deberán ajustarse a las
disposiciones institucionales aplicables.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Organización conceptual de los enfoques de gestión de la calidad
El análisis conceptual permitió organizar los enfoques de gestión de la calidad según el nivel de
intervención al que contribuyen. Los marcos de evaluación del desempeño ofrecen una visión amplia
de los componentes y resultados del sistema; los modelos clásicos de calidad facilitan la relación entre
condiciones estructurales, procesos y resultados; los sistemas de acreditación promueven la
estandarización de requisitos; y las metodologías de optimización se orientan a identificar
oportunidades de mejora en procesos determinados.
Esta diversidad constituye una fortaleza cuando los enfoques se utilizan de forma complementaria. Sin
embargo, puede convertirse en una limitación cuando cada marco se implementa con categorías,
indicadores y mecanismos de seguimiento aislados. Por ello, el desarrollo del modelo se orientó a
organizar los elementos convergentes en una estructura común.

pág. 5958
Tabla 1. Enfoques conceptuales y contribuciones a la evaluación de la calidad en salud
Enfoque o referente Contribución principal Aspecto que debe articularse en
el modelo
Estructura, proceso y
resultado
Relaciona recursos, atención y
resultados
Incorporar factores transversales de
liderazgo, cultura y experiencia
Marcos de evaluación
del desempeño
sanitario
Organizan dominios de desempeño
y calidad
Traducir los dominios generales en
variables institucionales
observables
Acreditación y
certificación
Promueven estándares y prácticas
organizacionales
Vincular el cumplimiento con
indicadores y seguimiento de
resultados
Gestión por procesos Permite describir actividades,
responsables y puntos de control
Relacionar procesos asistenciales y
administrativos con resultados de
calidad
Lean Healthcare y Six
Sigma
Facilitan el análisis de variabilidad,
desperdicios y oportunidades de
mejora
Integrar la optimización local con
las prioridades estratégicas
institucionales
Seguridad del paciente Orienta la identificación y gestión
de riesgos asistenciales
Articular cultura de seguridad,
reporte, análisis y acciones
correctivas
Gestión de información
y mejora continua
Favorece la trazabilidad y el
seguimiento de decisiones
Establecer fuentes de verificación y
reglas de cálculo consistentes
Nota. La tabla constituye una síntesis conceptual de los enfoques que deben contrastarse con las fuentes originales utilizadas
en el estudio. No representa una evaluación comparativa cuantitativa de su efectividad.
Consolidación de las dimensiones del modelo integrador
A partir de la comparación conceptual se estructuró una propuesta de diez dimensiones. La finalidad de
esta organización fue reducir la dispersión de categorías y proporcionar una estructura común para
vincular los componentes organizacionales, asistenciales, estratégicos e informacionales de la calidad.

pág. 5959
Tabla 2. Dimensiones propuestas para el modelo integrador
Dimensión Alcance conceptual Variables orientadoras
1. Gobernanza y
liderazgo
Dirección estratégica,
responsabilidades y cultura
institucional
Planeación de la calidad, liderazgo
directivo, rendición de cuentas y
cultura organizacional
2. Estructura y
capacidad
institucional
Condiciones y recursos necesarios
para prestar los servicios
Infraestructura, dotación tecnológica,
disponibilidad de recursos y capacidad
instalada
3. Talento humano Disponibilidad, competencias y
condiciones organizacionales del
personal
Suficiencia de personal, formación,
competencias, bienestar y desarrollo
profesional
4. Gestión del riesgo
y seguridad del
paciente
Prevención, detección y gestión de
riesgos asistenciales
Identificación de riesgos, notificación
de incidentes, análisis de eventos y
acciones preventivas
5. Experiencia y
atención centrada en
la persona
Respuesta a necesidades,
preferencias y expectativas de los
usuarios
Satisfacción, comunicación, trato
digno, participación y experiencia de
atención
6. Eficiencia y gestión
de recursos
Uso adecuado de recursos
humanos, financieros, físicos y
tecnológicos
Productividad, utilización de recursos,
tiempos de proceso y desperdicios
operativos
7. Efectividad clínica
y resultados
Correspondencia entre la atención
prestada y los resultados
esperados
Adherencia a prácticas basadas en
evidencia, resultados clínicos y
desenlaces pertinentes
8. Acceso,
oportunidad y equidad
Disponibilidad de atención y
ausencia de barreras injustificadas
Tiempos de espera, acceso efectivo,
barreras y diferencias entre grupos de
población
9. Continuidad y
coordinación
Articulación de la atención entre
servicios, profesionales y niveles
asistenciales
Referencia y contrarreferencia,
seguimiento, transiciones asistenciales
y coordinación
10. Información y
mejora continua
Calidad de los datos, seguimiento
de indicadores y aprendizaje
institucional
Integridad de registros, oportunidad de
reportes, auditoría, acciones
correctivas y seguimiento
Nota. Las variables son orientadoras y deben contrastarse con la matriz documental definitiva. Su inclusión no implica que
hayan sido validadas por expertos ni confirmadas mediante análisis estadístico.

pág. 5960
La propuesta distingue entre dimensiones que describen capacidades organizacionales, como
gobernanza y estructura; dimensiones relacionadas con la prestación de la atención, como seguridad,
efectividad, experiencia y continuidad; y dimensiones transversales, como eficiencia, equidad e
información. Esta organización facilita reconocer las interdependencias entre los componentes sin
reducir la calidad a una sola categoría.
Matriz preliminar de operacionalización
Para traducir las dimensiones en componentes susceptibles de evaluación, se elaboró una estructura que
vincula las variables con indicadores sugeridos y fuentes de verificación. Los indicadores incluidos a
continuación son ejemplos metodológicos para ilustrar la arquitectura de la matriz. Su selección
definitiva requiere respaldo documental, definición de reglas de cálculo y evaluación de pertinencia.
Tabla 3. Operacionalización de variables e indicadores
Dimensión Variable Indicador sugerido Fuente de verificación
Gobernanza y
liderazgo
Seguimiento
directivo de la
calidad
Porcentaje de objetivos de
calidad con seguimiento
documentado en el periodo
Planes de calidad, actas
e informes
Estructura y
capacidad
institucional
Disponibilidad de
recursos críticos
Proporción de recursos
críticos disponibles respecto
de los requeridos
Inventarios, registros
de mantenimiento y
auditorías
Talento humano Formación en
calidad y seguridad
Porcentaje de personal
objetivo que completó la
formación definida en el
periodo
Registros de
capacitación
Gestión del riesgo
y seguridad del
paciente
Análisis de
incidentes
notificados
Porcentaje de incidentes
seleccionados para análisis
que cuentan con análisis
documentado
Sistema institucional
de reporte y registros
de seguimiento
Experiencia y
atención centrada
en la persona
Percepción de la
atención recibida
Resultado de una encuesta
institucional con
instrumento y método de
cálculo definidos
Encuestas y bases de
resultados
Eficiencia y
gestión de recursos
Cumplimiento de
tiempos de proceso
Proporción de procesos que
cumplen el tiempo de
referencia establecido
Registros de operación
y sistemas de
información

pág. 5961
Efectividad clínica
y resultados
Cumplimiento de
prácticas clínicas
definidas
Porcentaje de casos elegibles
que cumplen el criterio
clínico seleccionado
Historias clínicas y
auditorías clínicas
Acceso,
oportunidad y
equidad
Oportunidad de
atención
Mediana del tiempo entre la
solicitud y la atención, según
el servicio evaluado
Sistemas de asignación
de citas y registros
asistenciales
Continuidad y
coordinación
Seguimiento
posterior a la
transición asistencial
Proporción de pacientes
elegibles con seguimiento
documentado en el plazo
establecido
Registros de egreso,
remisión y seguimiento
Información y
mejora continua
Cumplimiento de
acciones correctivas
Porcentaje de acciones
correctivas cerradas dentro
del plazo definido
Planes de mejora e
informes de auditoría
Nota. Los indicadores son ejemplos propuestos, no resultados medidos en instituciones de salud. Antes de utilizarlos, deben
definirse con precisión su numerador, denominador, periodo de observación, criterios de inclusión y exclusión, fuente de datos,
responsable y sentido esperado.
Estructura metodológica del instrumento
La matriz permite establecer una secuencia de trazabilidad entre el constructo conceptual y su posible
medición. En términos operativos, cada dimensión debe contener variables delimitadas, definiciones
observables y criterios verificables. Para los indicadores cuantitativos, la ficha técnica debe especificar
fórmula, unidad, periodicidad, fuente de información, responsable y reglas de interpretación. Para los
reactivos orientados a valorar prácticas organizacionales, la formulación debe ser clara, unidimensional
y pertinente para el tipo de informante.
Una posible escala de madurez institucional comprende cinco niveles: no implementado, inicial, en
desarrollo, implementado y consolidado con mejora continua. Esta escala constituye una alternativa
preliminar de diseño y no debe interpretarse como una escala validada. Sus categorías requieren
definiciones operativas, criterios de asignación y evaluación por expertos antes de su aplicación.
La distinción entre indicadores objetivos y reactivos de percepción o madurez resulta esencial. Los
primeros requieren datos verificables y reglas de cálculo reproducibles; los segundos necesitan
instrucciones claras, categorías de respuesta mutuamente comprensibles y evidencia de validez y
confiabilidad. Ambos tipos de medición pueden complementar la evaluación, pero no deben combinarse
de manera automática sin una justificación metodológica.

pág. 5962
DISCUSIÓN
La principal contribución del modelo propuesto consiste en organizar componentes heterogéneos de la
gestión de la calidad en una arquitectura conceptual que facilite su operacionalización. En lugar de
concebir los sistemas de acreditación, los indicadores de desempeño y las herramientas de optimización
como mecanismos independientes, la propuesta busca relacionarlos mediante dimensiones comunes y
criterios explícitos de verificación.
Esta orientación es compatible con el enfoque de Donabedian, en cuanto reconoce la relación entre
estructura, proceso y resultado, pero amplía la organización analítica al incorporar de forma explícita el
liderazgo, el talento humano, la experiencia de la persona, la equidad y la gestión de la información. La
ampliación no supone que las categorías propuestas sean superiores por definición al modelo clásico;
representa una adaptación conceptual orientada a las necesidades de evaluación institucional
contemporáneas.
La inclusión del talento humano y de la gobernanza permite reconocer que la calidad no depende
exclusivamente de infraestructura, tecnología o documentación de procedimientos. La coordinación
entre equipos, las competencias profesionales, el liderazgo y las condiciones organizacionales influyen
en la implementación de prácticas seguras y en la capacidad de aprender de los resultados. Por ello,
estos elementos deben analizarse junto con las variables clínicas y operativas, en lugar de tratarlos como
factores periféricos.
La dimensión de gestión del riesgo y seguridad del paciente también requiere una interpretación
sistémica. La existencia de protocolos o mecanismos de reporte no demuestra por sí sola que una
institución haya reducido los riesgos. Es necesario examinar si los incidentes se analizan, si se
implementan acciones correctivas y si se realiza seguimiento a su cumplimiento. Esta distinción permite
pasar de una evaluación centrada en la existencia documental a otra que considere la aplicación y el
aprendizaje organizacional.
Por su parte, las dimensiones de eficiencia y efectividad clínica deben mantenerse diferenciadas. La
eficiencia se relaciona con la utilización de recursos para desarrollar procesos y prestar servicios,
mientras que la efectividad se refiere al grado en que la atención logra los resultados esperados. Un
resultado favorable en una dimensión no sustituye la evaluación de la otra. De igual forma, la

pág. 5963
oportunidad y el acceso deben analizarse junto con la equidad, pues los promedios institucionales
pueden ocultar diferencias relevantes entre poblaciones o servicios.
La incorporación de información y mejora continua responde a la necesidad de contar con datos
trazables, oportunos y comparables. Las decisiones gerenciales dependen de la calidad de los registros
y de la estabilidad de las definiciones utilizadas para calcular indicadores. Si una institución modifica
los denominadores, los periodos de observación o los criterios de inclusión sin documentarlo, las
comparaciones temporales pueden perder validez. En consecuencia, la estandarización de fichas
técnicas es un componente necesario para la interpretación de los resultados
CONCLUSIONES
El estudio permitió estructurar una propuesta metodológica de modelo integrador para la evaluación de
la gestión de la calidad en instituciones de salud, organizada en diez dimensiones que abarcan la
gobernanza, la capacidad institucional, el talento humano, la seguridad del paciente, la experiencia de
atención, la eficiencia, la efectividad clínica, el acceso, la continuidad y la gestión de la información.
Desde la perspectiva de aplicación, la matriz de operacionalización puede facilitar la identificación de
brechas, la priorización de acciones y la organización de fuentes de información que habitualmente se
encuentran dispersas entre áreas clínicas y administrativas. Su utilidad potencial reside en ofrecer una
estructura común de análisis, adaptable a las características de cada institución. La comparabilidad entre
organizaciones, sin embargo, exigirá definiciones estandarizadas, criterios de ajuste contextual y
procedimientos consistentes de recopilación de datos.
La interpretación de los resultados debe considerar varias limitaciones. En primer lugar, la propuesta se
encuentra en una fase conceptual y metodológica preliminar. En ausencia de validación por expertos y
aplicación empírica, no es posible afirmar que las diez dimensiones constituyan una estructura definitiva
ni que los indicadores propuestos midan de manera válida y confiable todos los componentes de la
calidad. En segundo lugar, la solidez de la síntesis depende de la transparencia de la estrategia de
búsqueda, la selección de fuentes y el procedimiento de análisis, elementos que deben quedar
documentados en la versión definitiva del manuscrito. En tercer lugar, la pertinencia de los indicadores
puede variar según el nivel de complejidad, la cartera de servicios, los recursos disponibles y el contexto
normativo de cada institución.

pág. 5964
Por tanto, las siguientes etapas deberían incluir la revisión sistemática de la matriz por un panel de
expertos, la evaluación de la relevancia y claridad de cada dimensión y reactivo, una prueba piloto y la
revisión de la factibilidad de obtener los datos. Si el instrumento final utiliza escalas de respuesta y
pretende medir constructos latentes, será necesario definir y justificar los análisis de validez y
confiabilidad pertinentes. Estas etapas permitirán determinar si la arquitectura conceptual propuesta se
traduce en una herramienta de evaluación útil y reproducible.
Declaraciones
Financiación: El presente estudio no recibió financiación externa ni contó con recursos económicos
específicos de entidades públicas o privadas para su desarrollo.
Conflictos de intereses: Los autores declaran que no existen conflictos de intereses relacionados con
la investigación, la elaboración del manuscrito ni su posible publicación.
Contribuciones de autoría: Yer Orlando Monsalve Ospina y María Fernanda Cárdenas Arévalo
participaron en el desarrollo conceptual y metodológico de la investigación, así como en la revisión y
elaboración del manuscrito. Ambos autores contribuyeron a la consolidación del modelo integrador y a
la revisión crítica del documento, y aprobaron la versión final para su eventual publicación.
Consideraciones éticas: La investigación se fundamentó en el análisis documental de literatura
científica y documentos técnicos de acceso académico o público, sin intervención directa en seres
humanos ni recolección de datos personales identificables. Se respetaron los principios de integridad
académica, reconocimiento de la autoría intelectual y citación de las fuentes consultadas. La
clasificación ética institucional del estudio se sujetará a las disposiciones y procedimientos establecidos
por la Corporación Universitaria Minuto de Dios (UNIMINUTO), cuando corresponda.
Disponibilidad de datos: Las matrices de revisión documental y de operacionalización de dimensiones,
variables e indicadores constituyen productos metodológicos derivados de la investigación. Podrán
solicitarse a los autores para fines académicos, previa evaluación de la solicitud y de las condiciones
institucionales aplicables.

pág. 5965
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Alanazi, F. K., Sim, J., & Lapkin, S. (2022). Systematic review: Nurses' safety attitudes and their impact
on patient outcomes in acute-care hospitals. *Nursing Open, 9*(1), 30–43.
https://doi.org/10.1002/nop2.1063
Arah, O. A., Westert, G. P., Hurst, J., & Klazinga, N. S. (2006). A conceptual framework for the OECD
Health Care Quality Indicators Project. International Journal for Quality in Health Care,
18(Suppl. 1), 5–13. https://doi.org/10.1093/intqhc/mzl024
Araujo, C. A. S., Siqueira, M. M., & Malik, A. M. (2020). Hospital accreditation impact on healthcare
quality dimensions: A systematic review. *International Journal for Quality in Health Care,
32*(8), 531–544. https://doi.org/10.1093/intqhc/mzaa090
Bostrom, R. P., & Heinen, J. S. (1977). MIS problems and failures: A socio-technical perspective. Part
I: The causes. MIS Quarterly, 1(3), 17–32. https://doi.org/10.2307/248710
Breyer, J. Z., Giacomazzi, J., Kuhmmer, R., Lima, K. M., Hammes, L. S., Ribeiro, R. A., Kops, N. L.,
Falavigna, M., & Wendland, E. M. (2019). Hospital quality indicators: A systematic review.
International Journal of Health Care Quality Assurance, 32(2), 474–487.
https://doi.org/10.1108/IJHCQA-04-2018-0091
Donabedian, A. (1966). Evaluating the quality of medical care. The Milbank Memorial Fund Quarterly,
44(3, Pt. 2), 166–206. https://doi.org/10.2307/3348969
Hussein, M., Pavlova, M., Ghalwash, M., & Groot, W. (2021). The impact of hospital accreditation on
the quality of healthcare: A systematic literature review. *BMC Health Services Research, 21*,
Article 1057. https://doi.org/10.1186/s12913-021-07097-6
Kelley, E., & Hurst, J. (2006). Health care quality indicators project: Conceptual framework paper
(OECD Health Working Papers No. 23). OECD Publishing.
https://doi.org/10.1787/440134737301
Kruk, M. E., Gage, A. D., Arsenault, C., Jordan, K., Leslie, H. H., Roder-DeWan, S., Adeyi, O., Barker,
P., Daelmans, B., Doubova, S. V., English, M., García-Elorrio, E., Guanais, F., Gureje, O.,
Hirschhorn, L. R., Jiang, L., Kelley, E., Lemango, E. T., Liljestrand, J., ... Pate, M. (2018).
pág. 5966
High-quality health systems in the Sustainable Development Goals era: Time for a revolution.
The Lancet Global Health, 6(11), e1196–e1252.
https://doi.org/10.1016/S2214-109X(18)30386-3
Niñerola, A., Sánchez-Rebull, M.-V., & Hernández-Lara, A.-B. (2020). Quality improvement in
healthcare: Six Sigma systematic review. Health Policy, 124(4), 438–445.
https://doi.org/10.1016/j.healthpol.2020.01.002
Rathi, R., Vakharia, A., & Shadab, M. (2022). Lean six sigma in the healthcare sector: A systematic
literature review. Materials Today: Proceedings, 50, 773–781.
https://doi.org/10.1016/j.matpr.2021.05.534
Wang, R. Y., & Strong, D. M. (1996). Beyond accuracy: What data quality means to data consumers.
Journal of Management Information Systems, 12(4), 5–33.
https://doi.org/10.1080/07421222.1996.11518099
World Health Organization. (2020). Quality health services: A planning guide.
https://www.who.int/publications/i/item/9789240011632